Spinosaurus, el gigante perdido del Cretáceo

Esta semana, doble entrada tras unos días con el blog abandonado. Y pensar que había llegado a actualizarlo tres veces a la semana… Lo empecé para poder escribir sobre lo que me gustaba y ahora tengo la suerte de poder hacerlo en el trabajo. Aun así, hay cosas que quiero compartir, como la de hoy, una exposición que os encantará y que, además, ha sido prorrogada, así que podéis visitarla hasta septiembre: Spinosaurus, el gigante perdido del Cretáceo. Y si tenéis niños en vuestro alrededor, no dudéis en llevarlos, les gustará tanto como a vosotros.

Se trata de una exposición de la National Geographic Society con la colaboración de la Universidad de Chicago, que tras pasar por Washington, Milán y Berlín, llegó al Museu Blau hace unos meses. El spinosaurus es el primer dinosaurio que nadaba del que se tiene constancia y el mayor dinosaurio carnívoro, mayor incluso que el tiranosaurus rex, gracias a sus 15 metros de largo y sus 6,8 toneladas. Era como un gran cocodrilo con una inmensa cresta dorsal.

En la plaza del Fòrum, justo delante de la entrada del museo, hay un modelo a escala real y en la sala central de la exposición hay una réplica del esqueleto a tamaño real, recreaciones de otros dinosaurios, fósiles y audiovisuales sobre el ecosistema del norte de África en el que vivió hace 95 millones de años, cuando la zona era un gran delta y estaba habitada por grandes herbívoros y peces enormes de los que se alimentaba. El recorrido se inicia con la insólita historia de su descubrimiento y su redescubrimiento.

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Ernst Stromer, de camino a un yacimiento en el desierto.

En 1912, el paleontólogo alemán Ernst Stromer halló un enorme esqueleto en el desierto del Sáhara egipcio que fue trasladado al Museo de Múnich, destruido en un bombardeo aliado durante la Segunda Guerra Mundial (una de las fotografías que se conservan). Más de un siglo después, el paleontólogo germano-marroquí Nizar Ibrahim empezó a indagar en los hallazgos de Stromer y fue encontrando fragmentos (unos se los vendió un beduino, otros estaban en el Museo de Milán) hasta que, con el estadounidense Paul Sereno, localizó el yacimiento original.

El estudio de los restos de este segundo esqueleto y los avances tecnológicos y en paleontología del último siglo permitieron concluir que el spinosaurus tenía una forma de vida semiacuática, así como su gran tamaño, unos hallazgos publicados en la revista Science en 2014 y que dieron pie a esta increíble exposición. Claro que se queda pequeña en comparación con la sección de dinosaurios del Museo de Historia Natural de Londres.

Los museos de ciencia molan, y mucho

Visitamos el museo londinense en verano y es formidable. Solo el edificio ya merece la visita. Construido entre 1873 y 1880, fue diseñado para acoger los esqueletos, fósiles y plantas que hasta entonces formaban parte del Museo Británico -y desde 1986 alberga la colección del Museo Geológico-, y eso se nota en la decoración de la fachada y su interior, llenos de animales y motivos florales. Actualmente, cuenta con una colección de más de 70 millones de especímenes y objetos relacionados con el mundo natural con los que explicar el planeta y su evolución.

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Otros dinosaurios carnívoros de la exposición.

En el vestíbulo principal hay un gigantesco diplodocus -además de algunos animales de gran tamaño- y la sección de dinosaurios está extremadamente cuidada: reproducciones a tamaño real, fósiles, audiovisuales e, incluso, ¡un rex que se mueve y ruge! Del museo también destaca la sección de mamíferos, con animales disecados y recreaciones como la de la ballena azul a tamaño real que cuelga del techo, y de fósiles. Sin embargo, está llena de polvo y poco cuidada, algo que no pasa en la del Museu Blau.

La colección del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona -con tres millones de ejemplares- fue restaurada al dejar el Castillo de los Tres Dragones del Parc de la Ciutadella -un precioso edificio modernista diseñado por Lluís Domènech i Montaner para la Exposición Universal de Barcelona de 1888 y que ahora se encuentra en un estado deplorable- para instalarse en el Edificio Fórum. Además, se utilizaron las nuevas tecnologías y un planteamiento, a mi humilde juicio, muy novedoso para la exposición permanente, Planeta Vida, con la que viajas por la historia de la vida y la evolución de la Tierra, así como de los seres vivos que en ella habitan, hasta la actualidad.

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