Falso strudel de espinacas y champiñones

Hoy toca un falso strudel de espinacas y champiñones. Digo falso porque utilizaremos una placa de hojaldre pues el strudel es una masa bastante laboriosa de hacer. O al menos a mí me lo pareció cuando le preparé un apfelstrudel a mi abuela alemana, mi oma Ruth: me esforcé pero no conseguí que la masa quedara suficientemente fina (dicen que está lista cuando puedes leer el periódico a través de ella) y quedó demasiado crujiente, por no decir dura.

Se cree que este pastel tiene su origen en las baklavas árabes y que pudo ser introducida por los soldados del Imperio otomano que, tras conquistar Bizancio en 1453, se dirigieron a Viena: no lograron tomar la ciudad pero su dulce triunfó en todo el imperio austrohúngaro. Precisamente, cuenta la leyenda que tras resistir al segundo asedio otomano, los panaderos vieneses hicieron un pan al que bautizaron como halbmond (media luna en alemán) para mofarse de los rivales y que resultó ser el antecesor del croissant.

strudel, espinacas, champiñones
Pero mira que quedó bonito 🙂 .

Si bien el apfelstrudel, relleno de manzana, nueces, pasas y canela, es el strudel más conocido, también es muy popular el topfenstrudel, relleno de queso quark. Nosotros probamos este último en el Cafe Central de Viena -una de las cafeterías más bonitas en las que he estado nunca, a la que las fotos no le hacen justicia- y casi lloramos de la emoción, así que si visitáis la ciudad -siguiendo o no los pasos de Orson Welles-, no dudéis en acercaros. Y al Hotel Sacher, claro. Por cierto, en Argentina lo rellenan, como no podía ser de otro modo, de carne, mientras que los alemanes y austriacos que se establecieron en Perú en el siglo XIX empezaron a prepararla con plátano.

Pero me estoy yendo por las ramas, volvamos al falso strudel. Mientras se calienta el horno, picamos una cebolla mediana (a poder ser una cebolleta) y la freímos a fuego medio unos minutos con un poco de aceite. Incorporamos 250 gramos de champiñones cortados en cuartos. Cuando estén casi listos, añadimos 200 gramos de espinacas frescas cortadas en trocitos y otros 100 de granos maíz, salpimentamos, dejamos cinco minutos más y vertemos las verduras a lo largo en la placa de hojaldre, que previamente habremos pintado con dos cucharadas de mostaza de Dijon y en la que habremos repartido un poco de queso emmental rallado.

Ahora solo falta enrollar el hojaldre, pintarlo generosamente con huevo batido para que adquiera un bonito color dorado y hornearlo a 180º una media hora. Le puedes hacer unos cortes en la parte superior para que salga el vapor. No dudes en acompañar este falso strudel con una copa de vino rosado fresquito, que también va fenomenal con esta torta de espinacas, champiñones y ricotta, cuán parecidos son los ingredientes, y cuán distinto es el resultado.

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