Rogue One sí da esperanza

No es que vaya al cine todas las semanas pero hacía tiempo que no salía de ver una película con ganas de verla de nuevo y esto es exactamente lo que me ha pasado con Rogue One: una historia de Star Wars. ¡Así sí se recupera el espíritu de La Guerra de las Galaxias! El año pasado me quedé con mal sabor de boca al ver El despertar de la fuerza porque si bien es cierto que dejaba atrás las mierdas (no encuentro otra palabra) que resultaron ser los tres primeros episodios y que J.J. Abrams hacía un nostálgico aunque digno homenaje a la triología original, la historia no aportaba nada nuevo.

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Los rebeldes rebelados, protagonistas de ‘Rogue One’.

Rogue One también se aleja de la space opera de la trilogía original y de la mezcla de intriga política y aventuras espaciales de las precuelas. Rogue One, dirigida por Gareth Edwards, es una ci-fi militar. De hecho, tras un prólogo con trauma familiar incluido y una presentación algo dispersa de los personajes, la película narra tres operaciones militares de la Alianza.

La última de ellas es robar los planos de la poderosa arma que ha construido el poderoso y temible Imperio: la Estrella de la muerte. Ello desencadena un combate terrestre que bien podría pertenecer a una película sobre la guerra de Vietnam (grabada cámara en mano) y la que probablemente es la mejor batalla estelar de la saga.

Eso sí, la sangre sigue sin aparecer por la galaxia. Pese a esto, y a diferencia de las entregas anteriores, la cámara no se aparta cuando, por ejemplo, los rebeldes rematan a los soldados imperiales (lo que tampoco ocurría antes).Y Darth Vader, arrollador como una apisonadora. Entre eso y que la película transmite la sensación de que nadie está a salvo, una no puede dejar de estar en tensión.

Pero tranquilos, que sigue habiendo humor (desdramatizador), a menudo a cargo de K-2SO (interpretado por Alan Tudyk), el androide que toma el relevo al gracioso BB-8 y que precede a los entrañables R2-D2 y C-3PO. Y también hay lugares impresionantes, algún que otro discurso rimbombante, misticismo (aunque sin jedis)… y guiños para fans. Sobre esto último, a medida que avanza la película aparecen conexiones con la trilogía clásica y algunos elementos toman aún más sentido. Acordaos, por ejemplo, de cómo se llama el escuadrón de Luke Skywalker en El Imperio contraataca.

En cuanto al reparto, no puedo hacer otra cosa que coincidir con Juanma Ruiz de Jotdown. Diego Luna (¡qué mayor está! claro que han pasado 16 años desde que lo vimos en Y tu mamá también), como capitán Cassian Andor, y Felicity Jones, como Jyn Erso, resultan más que convincentes, igual que Ben Mendelsohn (el hermano alcohólico de la serie de Netflix Bloodline) como villano. Y hay secundarios que bien merecen su propio spin off, como Chirrut Îmwe (Donnie Yen) y su inseparable compañero, Baze Malbus (Jiang Wen).

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