Alitas crujientes de pollo

De pequeños, mi madre nos hacía alitas de pollo fritas y cada vez  preparaba kilos para poder congelar porque volaban en un santiamén. Mi hermano, a quien siempre le han encantado, sigue haciéndolas. A mí, en cambio, no me entusiasman y, además, en casa no hacemos muchos fritos. Sin embargo, hace unas semanas encontré la receta de alitas crujientes de pollo que Mónica Escudero publicó en El comidista y, aunque no hice la salsa, debo decir que ¡están para chuparse los dedos!

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Las alitas de pollo recién sacadas del horno.

No están fritas en aceite sino que se asan en el horno, pero aún así quedan crujientes y doradas gracias a la levadura tipo Royal que mezclamos con la harina con la que las rebozamos. Eso sí, es necesario cocinarlas primero a baja temperatura para que la carne quede jugosa (mis alitas eran algo pequeñas, así que acorté un poco la cocción original) y después acercarlas al gratinador y subir la temperatura para que se cree una costra crujiente.

Pero no adelantemos acontecimientos. Primero, hay que limpiar bien medio kilo (para dos) de alitas de pollo, eliminando las plumas y los cañones (la parte córnea y hueca de la pluma) que pudieran tener y untarlas bien con una marinada que prepararemos con una cucharada de hierbas provenzales, media de pimentón dulce (o picante), sal, pimienta, el zumo y la ralladura de medio limón, un diente de ajo finamente picado y dos cucharadas de aceite de oliva.

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Estas alitas de pollo crujientes al horno están buenísimas. Y si las acompañas con una buena cerveza y tu pinche favorito, aún más.

Las dejamos marinar, tapadas, en la nevera cuanto más tiempo mejor, así que si en lugar de una hora (con la que ya cogen sabor) las dejamos toda la noche, tanto mejor. Cuando queramos prepararlas, calentamos el horno a 125º, sacamos las alitas de la marinada, las secamos con papel de cocina y las pasamos por una mezcla hecha con un para de cucharadas de maicena, medio sobre de levadura, sal y pimienta.

Es necesario eliminar bien el exceso para asegurarnos que queda una capa muy fina o pueden quedar pastosas y con sabor a harina. Las repartimos en una bandeja con papel de horno en una sola capa e intentando colocar la parte con más piel hacia arriba. Horneadlas entre 20 y 30 minutos a media altura, dándoles la vuelta a media cocción, y tostadlas unos diez minutos subiendo la temperatura hasta 240º y colocando la bandeja más cerca del gratinador.

Están buenísimas, ya veréis. Nosotros las acompañamos con puré de boniato, que hervimos con una chispa de azúcar moreno y que después aderazamos con nuez moscada, canela, sal y pimienta. Y, sí, nos faltó una ensalada, quizá de canónigos o espinadas con una vinagreta ligera o haber asado algunas verduras en el horno. Por cierto, Mónica propone darle un toque oriental haciendo la marinada con jengibre, soja y cinco especias chinas, y acompañar las alitas con una mayonesa de lima y sriracha, una salsa tailandesa muy popular.

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