‘Maggie’

Esto lo tengo más muerto que muchos de los vecinos de Arnold Schwarzenegger en Maggie, y ya me perdonaréis pero es que entre las prácticas de coche, el curso de desarrollo web y el de maquetación… y excusas varias, no hay forma de sentarse a escribir. Ni tan siquiera para explicaros cómo gozamos con Bruce (quizá lo haga algún día, que lo fans no radicales tenemos derecho a decir lo mucho que nos gustó aunque no tocara The River entero).

Schwarzenegger, Breslin, Maggie
Schwarzenegger y Breslin, padre e hija en ‘Maggie’.

Pero a lo que iba. Ayer vimos Maggie pese a mis reparos iniciales, pues no me gusta el cine de terror ni el gore y la cinta había competido en la sección oficial del Festival de Sitges, así que la idea de verla no me entusiasmaba. Y menos después de haber visto Bone Tomahawk, una película a ratos aburrida y a otros sangrienta y desagradable que cosechó incomprensibles (desde mi punto de vista) buenas críticas, en la que un sheriff encarnado por Kurt Russell debe enfrentarse a unos indios caníbales.

Será por compensar que hago ver a mi chico Anatomía de Grey (vaya, se me ha escapado uno de mis secretos inconfesables), pero accedí y no me arrepentí. Salvo unos breves flashes no hay escenas terroríficas, no se ven entrañas sangrientas… y es que la cinta de Henry Hobson, con una fantástica fotografía a cargo de Lukas Ettlin, no trata tanto de zombies como del amor, de la vida y del inexorable camino hacia la muerte. Aquí vemos la transformación en muerto viviente pero podría ser un cáncer o enfermedades degenerativas como el alzhéimer, el párkinson o la ELA.

“Es la película zombie más humana que jamás hayas visto y el papel más humano que protagonizaré. Mi compañera de reparto, Abigail Breslin, está absolutamente increíble”, dijo en su momento Schwarzenegger. Y es que Maggie no se apoya en el efectismo propio del género, sino en la agonía de la protagonista. Breslin lleva el peso interpretativo encarnando a la perfección a una joven sensible, temerosa y consciente de lo que le espera. Eso sí, Arnie tampoco se queda atrás en cuanto a interpretación en este cinta (cortita, algo que se agradece en los tiempos que corren), que algunos han definido como drama indie con elementos de terror.

“Papá. Me has protegido toda mi vida. Ahora es momento de que yo te proteja”, arranca la película. En plena epidemia zombie, Maggie (la niña de Pequeña Miss Sunshine) ha sido mordida y huye de casa para no poner en riesgo a su familia cuando se transforme en muerta viviente. Su padre, sin embargo, no duda en salir a buscarla para mantener la promesa que le hizo a su esposa, proteger a su hija, aunque es consciente de lo que se avecina. “Cúrala, protégela, mátala“, le exhorta el tráiler. No os la perdáis.

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