‘La chica del tren’

Espero que pasarais un buen Sant Jordi y no os agobiarais mucho si fuisteis al centro de Barcelona. ¿Quién decía que como este año caía en sábado habría poca gente? Yo creo que había incluso más. Y más coches de bebé que nunca. Y muy poca educación. En cualquier caso, estos días espero ver más libros en el metro en lugar de tanto móvil. Sería una sorpresa como lo fue que el libro más vendido fuera La chica del tren, de Paula Hawkins, no porque esté mal sino porque fue uno de los libros del verano.

Gracias a este libro y a Perdida, de Gillian Flynn, pasé un verano literario felizmente perturbador, así que os animo a leerlos si buscáis una lectura adictiva que no podáis dejar. Los más perezosos y los cinéfilos estáis de enhorabuena porque este año Tate Taylor, responsable de Criadas y señoras, estrena la adaptación cinematográfica. No os pongo el tráiler porque, a mi parecer y como viene siendo habitual desde hace unos años, muestran demasiadas cosas.

Lo único que necesitáis saber es que la protagonista de la historia es Rachel, una treintañera que vive a las afueras de Londres, y toma cada mañana el mismo tren, que pasa por delante de la casa donde vivía con su ex. A poca distancia suele ver a una pareja desayunando en su jardín y se imagina su feliz vida. Sin embargo, un día ve algo que le hace sospechar que no son tan felices como parecen. La paranoia se apodera de ella y acaba involucrada en una investigación policial. 

La chica del tren, Paula Hawkins

El boca a boca virtual convirtió La chica del tren en un superventas. Hawkins cree que a la gente le ha gustado su novela porque hay elementos con los que identificarse como el voyerismo o el simple hecho de coger el tren cada día para ir a trabajar e imaginarnos la vida de quienes nos rodean. También ha ayudado su parecido con Perdida, aunque ella asegura que se inspiró más en La ventana indiscreta, de Alfred Hitchcock, y en Extraños en un tren, de Patricia Highsmith.

Sea como fuere, como superventas tiene defensores acérrimos y detractores que lo aborrecen. Estos últimos dicen no empatizar con la protagonista y que la historia es lenta. Vale, es difícil cogerle cariño a Rachel, que incapaz de superar su ruptura amorosa y su despido se da aún más a la bebida. Es mas, Hawkins consigue meter en la mente del lector los sentimientos negativos de los protagonistas: la obsesión, la desconfianza… y por eso seguramente Rachel resulta más odiosa.

Sin embargo, y sin ser una prosa brillante, creo que los personajes están bien perfilados y la estructura de la trama es digna de un buen thriller psicológico: sabes quién es el culpable en las primeras cien páginas, pero luego empiezas a sospechar de otro y luego de otro y de otro… manteniendo el suspense hasta el final y sin que los giros argumentales resulten pesados.

Es un pasapáginas en toda regla. Tenemos suerte de que cuando Hawkins perdió su trabajo como periodista económica se decantara por la novela de suspense. Hasta entonces había escrito cuatro novelas románticas por encargo y un libro con consejos financieros y ya os digo yo que no me hubiera leído ni uno 😉 .

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s