Bizcocho de avellanas, yogur y cacao

Y esto de nuevo abandonado… aunque no es mi intención, de verdad, pero es que voy liadísima. Cuando me quedé en el paro hice una lista larguísima de cosas por hacer y aunque algunos de los puntos cuestan y otros son a largo plazo, la estoy cumpliendo. Y hoy me paso por aquí para haceros partícipes de uno de esos pequeños avances: ¡he aprobado la teórica de conducir! ¡A la primera y sin fallos!

Siempre me había dado mucha pereza esto de sacarme el carnet y viviendo en Barcelona no  lo necesitaba, así que siempre lo he ido dejando para cuando tuviera tiempo (y sobre todo, ganas). Así que fue una de las primeras cosas que apunté en mi lista y hoy os traigo un bizcocho para celebrarlo antes de empezar con las prácticas. ¡Beep, beep!

 

Bundt cake, bizcocho, chocolate, avellanas, cacaoMientras precalentamos el horno a 180ºC, batimos 75 gramos de mantequilla a temperatura ambiente con 240 gramos de azúcar hasta que quede cremosa. Batimos ligeramente un par de huevos y lo incorporamos (a mí la mantequilla no me quedó cremosa hasta que hice este paso, así que tranquilos).

Ahora hay que pesar y tamizar 260 gramos de harina con 20 gramos de cacao en polvo (que sea bien negro porque si ponéis el de chocolate a la taza como hice yo, el bizcocho os quedará de un color cacuzco aunque siga estando bueno), media cucharadita de sal, una entera de bicarbonato sódico y otra de levadura. Cuando ya lo tengáis listo, hay que agregar la harina a la mantequilla en varias tandas que alternaremos con dos yogures (se supone que hay que empezar y acabar con la harina).

Por último, incorporamos 100 gramos de avellanas picadas toscamente (y peladas, por favor; podéis sustituirlas por almendras o nueces) y lo mezclamos con una espátula. Engrasamos bien un molde bundt cake, vertemos la masa dentro, golpeamos el molde sobre el mármol para que se distribuya bien y eliminar las posibles burbujas de aire, y horneamos unos 40 minutos, hasta que pinchando un palillo este salga limpio de masa. Hay que dejarlo enfriar sobre una rejilla.

Las cantidades son para un molde de 22 centímetros y ahora la anécdota culinaria. Se supone que el bundt cake, con su característica forma de anillo, deriva de un pastel de la Alemania medieval que se hizo especialmente popular entre las comunidades judías de Alemania, Austria y Poloni, el Gugelhupf. Se popularizó en Estados Unidos a mediados del siglo pasado gracias a un fabricante de utensilios de cocina.

 

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