Fotografías necesarias

Robert Capa decía que “si tus fotos no son lo bastante buenas es que no estás lo bastante cerca”. Y Ricardo Garcia Vilanova obliga al espectador a mirar directamente a los ojos de niños que lloran desconsolados junto al cadáver de su amigo, de una madre con su bebé muerto en brazos, de niños y jóvenes que son atendidos en el suelo de un precario hospital que cambia de lugar constantemente porque es bombardeado a menudo. Es imposible no conmoverse con el medio centenar de fotografías y vídeos que Garcia Vilanova tomó con su gran angular y que pueden verse hasta el 18 de octubre en La Virreina bajo el título Destellos en la oscuridad.

Alepo, 27 de mayo de 2013. Protesta con velas porque no tienen electricidad. Foto: Ricard Garcia Vilanova
Alepo, 27 de mayo de 2013. Protesta con velas porque no tienen electricidad. Foto: Ricard Garcia Vilanova

Garcia Vilanova llegó a Siria en noviembre de 2011 en el marco de las primaveras árabes y cubrió las primeras protestas contra el régimen de Bashar al-Asad. Los manifestantes tenían miedo de ser identificados por la policía política en las fotografías de los periódicos, así que pedían a los periodistas que solo retrataran a niños. En poco tiempo, la población empezó a manifestarse de noche para tratar de eludir a los francotiradores con los que Asad reprimió las protestas. Después, empezó a utilizar carros de combate, helicópteros, aviones a reacción e, incluso, armas químicas contra la población civil.

Las revueltas pacíficas y la violenta represión derivaron en una guerra entre varios bandos. Uno de ellos es el Ejército Libre de Siria, formado por ciudadanos y algunos sectores del ejército que se alzaron en armas contra el dictador, y lograron dominar el norte del país. A lo largo de 2012, los combates se intensificaron, así como la dureza de los ataques del ejército sirio. En septiembre de ese mismo año, Garcia Vilanova fue secuestrado junto al periodista Javier Espinosa y pasó 194 días en manos de Estado Islámico, otro de los bandos. Ambos corrieron mejor suerte que periodistas como James Foley, decapitado por los islamistas, y el reportero barcelonés ha podido seguir explicando lo que pasa en Siria.

Los médicos atienden a un herido en el suelo. Foto: Ricard Garcia Vilanova
Los médicos atienden a un herido en el suelo. Foto: Ricard Garcia Vilanova

Cuatro años después del inicio del conflicto, la guerra parece no tener fin y la principal víctima es la población civil. Se calcula que la contienda ha dejado ya más de 215.000 muertos, cuatro millones de refugiados y siete millones de desplazados internos. Y muchos de ellos son niños, niños que sufren y lloran y basta con ver los (perturbadores) dibujos que hacen para saber que tardarán años en superar el trauma. Sin embargo, aunque hace años que oímos hablar de bombardeos en Homs, Alepo y Damasco, parece que solo nos hemos preocupado cuando decenas de miles de refugiados han empezado a llegar a Europa, cuando el cadáver de un niño llegó a la costa devuelto por el mar que tantas vidas se ha llevado.

Sus desesperados padres, como otros muchos, no vieron otra salida que subirse a un bote con sus hijos en busca de un lugar para vivir. Y esos han sido los que han podido pagar a las mafias el peligroso viaje, pues son muchos más los que siguen atrapados en medio de los combates o subsistiendo en campos de refugiados. Y mientras… los supuestos líderes europeos tardan semanas en reunirse y la principal medida que se adopta es la de levantar muros para impedir la entrada a los refugiados. Aunque seguirán llegando por muchas dificultades que haya mientras no acabe el conflicto. Claro que después de lo Irak, parece que hay pocas ganas de entrar en guerra y una guerra con quién y contra quién.

3 de julio de 2012. Una niña de seis años besa a su padre, muerto por un mortero cuando cruzaba la calle. Foto: Ricard Garcia Vilanova.
3 de julio de 2012. Una niña de seis años besa a su padre, muerto por un mortero cuando cruzaba la calle. Foto: Ricard Garcia Vilanova.

Rusia, junto a Irán, es uno de los principales aliados del régimen de Damasco y EEUU defiende la salida de Asad aunque ahora prioriza la lucha contra Estado Islámico, enemigo común contra el que podrían unirse. Sin embargo, y pese a la sangría, no fue hasta el viernes que los secretarios de Defensa ruso y estadounidense hablaron por teléfono por primera vez en más de un año. El diálogo militar entre ambos países se suspendió el año pasado a raíz del conflicto de Ucrania. Vergonzoso. Y mientras, los sirios siguen sufriendo. Solo espero que no nos volvamos insensibles a su dolor y que haya gente como Garcia Vilanova que pueda contárnoslo.

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