Frikadellen, hamburguesas alemanas

Últimamente tenemos hamburgueserías por encima de nuestras posibilidades, claro que eso nos ha permitido probar versiones muy variadas de ternera, pollo, salmón o lentejas con mil tipos de quesos desde el manchego al de cabra pasando por el azul o el de mahón, y acompañadas de champiñones, cebolla caramelizadas, pimientos asados o espinacas, dentro de panes de mollete, cerveza, cereales o con simple sésamo y rematadas con todo tipo de salsas y mermeladas.

Claro que todavía en ninguna de ellas he visto las que os traigo: las frikadellen. Son unas pequeñas hamburguesas alemanas realmente jugosas y sabrosas y están tan ricas recién hechas como frías. Por eso mi abuela alemana se las hacía a mi tía cuando eran pequeña y se iban de excursión. He pensado que ahora, con el buen tiempo, y lo de moda que están los brunch y los picnics, he pensado que quizá os apetezca probarlas.

Las frikadellen suelen comerse sin pan pero las tradiciones están para romperlas, ¿no?
Las frikadellen suelen comerse sin pan pero las tradiciones están para romperlas, ¿no?

No nos íbamos de excursión ni nada, pero el otro día decidimos prepararlas porque están deliciosas y facilísimas de hacer. Por un lado, picamos bien una cebolla mediana y un ajo, y lo doramos en una sartén unos minutos antes de dejar enfriar. Cogemos un poco de pan del día anterior (unos 100 gramos) y lo remojamos con leche, lo que aportará jugosidad.

Mientras se cuece la cebolla, mezclanos 400 gramos de carne picada (nosotros solemos usar ternera pero puede ser mexcla con cerdo, eso sí, intentad que no lleve aditivos) con un huevo, una cucharada generosa de mostaza antigua, sal, pimienta negra y, si queréis, otras especies como perejil picado o comino. Escurrid el pan e incorporadlo con la cebolla a la mezcla, que deberéis trabajar con la mano hasta conseguir una masa homogénea.

Dejadla reposar media hora para que la carne absorva todos los aromas. Formad unas seis bolas un poco más grandes que las albóndigas, y aplastadlas un poco para conseguir unas hamburguesas más pequeñas de lo habitual. Calentad un poco de aceite en una sartén a fuego fuerte y freíd las frikadellen por ambos lados. Y ale, a disfrutar ya sea en casa, en la playa o en el césped de algún parque con la familia o los amigos.

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