Ranas, Juanita y un pantano desconocido

El otro día buscábamos una excursión cerca de Barcelona y lo encontramos en Instagram: el pantano de Vallvidrera. Ojiplática me quedé cuando descubrí que hay un pantano en Collserola. Un minipantano, más bien dicho, pero nos sirvió de excusa para dejar atrás el ajetreo de la ciudad y escapar a la montaña como unos buenos domingueros. Me sigue pareciendo mentira que a 15 minutos del centro de la ciudad pueda haber lugares así.

El minipantano.

El embalse empezó a construirse en 1850 para garantizar el suministro de agua al antiguo municipio de Sarrià, aunque no fue terminado hasta un década después y todavía tardaron cuatro años más inaugurarlo. Obra de Elies Rogent, la pared del pantano, con capacidad para 18.000 metros cúbicos, fue levantada con ladrillos y mide 50 metros de largo, 15 de alto y tres de ancho. A sus pies se alza un edificio rosa, la casa del guardián del embalse, junto al que ahora hay una zona de picnic.

Juanita jugando con un palo.

Para llegar al pantano, sólo debéis tomar la línea del Vallès de FGC (S1, S2) y bajaros en el Baixador de Vallvidrera. Desde esta estación se accede directamente al parque natural de Collserola y al funicular, pero si cruzáis la carretera y andáis unos metros en dirección Barcelona en seguida veréis las indicaciones hacia el embalse por el camino del Cama-sec. Antes de llegar, os cruzaréis con la jabalina Juanita salvo que haya huido por los ladridos de algún perro, y pasaréis por Mina Grott.

Tranquilos, seguimos en Barcelona y no en la Tierra Media. Mina Grott es un túnel de casi un kilómetro y medio de largo (y algunas pequeñas ramificaciones) que se construyó para transportar el agua del pantano hasta la parte baja de Vallvidrera y que sigue cumpliendo la misma función pero en sentido inverso, pues lleva el agua de Barcelona a Sant Cugat del Vallès y Sabadell. En 1908, se instaló un pequeño tren de tan solo 60 centímetros de ancho ( el primero de tracción mecánica de todo el país) para llevar a los barceloneses que acudían a Collserola para disfrutar de la naturaleza.

Su impulsor, el entonces joven ingeniero Carles Emili Montañès, quería construir un parque de atracciones pero los dueños del Tibidabo y los del Tren de Sarrià lograron frenar la iniciativa. El pequeño tren no sólo transportó turistas sino también trabajadores y material para la construcción de la actual Línea del Vallès de FGC, obra que impusló junto a Frederik Stark Pearson (sí, el de la avenida). Ambos fundaron la Barcelona Traction Light & Power, conocida popularmente como la Canadenca, la fábrica de las tres chimeneas del Poble Sec y cuyos trabajadores protagonizaron una histórica huelga.

La zona está llena de familias que buscan un lugar tranquilo en el que los niños puedan jugar y descubrir la naturaleza. Y es que, además de Juanita y el resto de fauna y flora de los bosques de Collserola, el pantano es un ecosistema para multitud de especies propias de aguas estancadas como algas, juncos o lirios de agua, así como un hábitat ideal para anfibios como la ranita meridional, insectos y pequeños mamíferos y aves acuáticas. Pero también hay senderistas, corredores y ciclistas, pues desde aquí hay varios caminos y senderos.

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