Cuando la animación dejó de ser una cosa de niños

Pretty Woman cumplía 20 años a principios de semana pero no os hablaré de esta peli edulcorada sino de otra que se estrenó el mismo año: Toy Story. Fue el primer largometraje creado totalmente con animación digital y no solo es recordada por eso sino también por la maravillosa triología a la que dio pie, y es que cada entrega es mejor que la anterior y la última… es perfecta. El sinfín de emociones que hacen sentir al espectador ese puñado de muñecos que toman vida cuando nadie les ve (¿qué niño no se lo ha imaginado nunca?), las increíbles aventuras que viven, los valores que transmiten (poco tienen que ver con los de las películas de princesas de Disney)… e, incluso, los guiños a otras películas. O, ¿créeis que es gratuito que Andy vivda en Elm Street?

Buzz y Woody en una ilustración digital.
Buzz y Woody en una ilustración digital.

Y lo mismo ocurre con Up o Buscando a Nemo y otros tantos títulos. Y, ¿a qué viene este rollo ahora? Pues a que el otro día fuimos a ver la magnífica exposición sobre los 25 años de esta compañía que marcó un antes y un después en el mundo del cine y la animación. Se inauguró hace diez años, con motivo del vigésimo aniversario, en el Museo de Arte Moderno (MoMa) de Nueva York y desde entonces ya la han visitado más de tres millones de personas. Claro que en esta década se ha ido actualizando pues Pixar no ha dejado de hacernos reír y llorar, de hacernos sentir niños de nuevo, ni de disfrutar del cine y las historias bien contadas.

Carl, de Up, en resina de uretano fundida.
Carl, de Up, en resina de uretano fundida.

La muestra, que podéis visitar en el CaixaFòrum hasta el 3 de mayo, cuenta con más de 400 piezas de los primeros doce larogmetrajes de Pixar (de Toy Story a Cars 2), entre dibujos realizados con distintas técnicas como el pastel, el carboncillo y la aguada, colorscripts, maquetas, vídeos, los primeros cortos, instalaciones y un zoótropo, un artefacto de finales del siglo XIX que demuestra los principios básicos de la animación (en la exposición hay uno con figuras de Toy Story que parece que cobren vida; os dejará con la boca abierta). Están organizados por películas y permiten descubrir tres elementos clave en la creación de una película de animación en la que todo se crea desde cero: los personajes, las historias y los mundos.

Pero antes de empezar a trabajar con los ordenadores, son necesarias muchas horas de trabajo. De hecho, Pixar dedica tres cuartas partes de la creación de una película a la historia. “Los artistas son los que hacen las películas, no los ordenadores”, recuerda Elyse Klaidman, directora de Pixar University y del Archivo de Pixar Animation Studios, y comisaria de esta exposición que reivindica el lado artístico y creativo de las películas.

Y queda patente con los guiones (algunos guionistas explican cómo surgieron), los storyboards (guiones ilustrados), colorscripts (dibujos poco detallados pero con los colores y tonos que imprimirán la atmósfera adecuada), los bocetos de personajes y decorados, las maquetas y los storyreels (storyboards con diálogos, música y efectos sonoros provisionales para comprobar que la historia funciona).

Colorscript de Wall-E.
Colorscript de Wall-E.

El diseño de personajes es, óbviamente, mucho más complejo que elegir de qué color será (Mike Wazowski, de Monstruos SA, estuvo a punto de ser rojo). Para Pixar, el personaje es un vehículo que hace avanzar la historia. “El trabajo de dar vida a un personaje es estimulante, pero también supone un gran desafío. La animación no consiste en generar el movimiento de un personaje, sino emociones en el público“, explica Catherine Hicks, supervisora de animación de personajes.

Espero que algún día Hollywood sea valiente y premie algún trabajo de Pixar con el Oscar a mejor película. Toy Story 3 estuvo nominada, por ejemplo, pero se lo llevó El discurso del rey y los muñecos de Andy se tuvieron que conformar con el de mejor película de animación. Lo mismo ocurrió con la maravillosa Up y En tierra hostil. Ya tiene siete en esta categoría que se suman a la veintena de estatuillas doradas que atesora, y aunque muchos son técnicos también los hay al mejor guión, banda sonora y canción.

Bruce, Marlin y Dory tinta rotulador y líquido corrector sobre fotocopia
Bruce, Marlin y Dory tinta rotulador y líquido corrector sobre fotocopia

Precisamente de música quería hablaros antes de acabar. El día de la inauguración tuvimos la suerte de ir al Auditori a ver Pixar in concert, en el que la ‘Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) interpretaba algunos de los temas más clásicos mientras se proyectaban fragmentos de las películas. Y es que la relación entre la música y la narración de las historias en la gran pantalla es a menudo clave. Y en Pixar lo saben; no es gratuito que haya diez Grammy. Sobre el concierto, solo puedo deciros que fue espectacular. ¡Ah! Por si queréis saber más sobre Pixar.

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