Codornices con cuscús a la marroquí

El tupper de hoy no me lo he preparado yo, ni Kike y ni tan siquiera mi suegra, sino mi querido hermano. ¿Os he dicho alguna vez lo orgullosa que estoy de él? Y estaba delicioso. Regalarle La comida de la familia, de Ferran Adrià, fue una buena inversión aunque sólo sea por estas codornices con cuscús a la marroquí que nos preparó el otro día. Y es que por muchas esferificaciones, deconstrucciones y otras virguerías más cercanas a la ciencia que a la gastronomía tradicional que haga Adrià, la comida que preparaban para los empleados de El Bulli es, sin quitarle méritos a mi hermano, bastante sencilla pero deliciosa.

No es lo más práctico de comer, pero están deliciosas.
No es lo más práctico de comer, pero están deliciosas.

Para empezar, hay que pedirle al carnicero que limpie las codornices (o alguna ave similar) y las habrá por la mitad. Según la receta, que es para dos personas, son dos por cabeza (si sobran, a la fiambrera). Ya en casa, hay que salpimentarlas, aderezarlas con media cucharada de Ras el Hanout, una mezcla de especies marroquí (lleva entre cuatro y 30 y entre los ongredientes habituales se encuentran la pimienta negra, el comino, el cardamomo o la nuez moscada, entre otras muchas), y dejarlas macerar durante una hora en la nevera (si se tiene dicho tiempo y espacio en el frigorífico). Antes de cocerlas, cortad en juliana cuatro ramas de menta y repartidla por encima de las codornices junto a una cucharada de miel.

En una cazuela, dorad una cucharada de piñones en dos cucharadas de aceite y, cuando estén tostados, añadid una cucharada de pasas. Rehogad medio minuto e incorporad 75 gramos de cuscús (si es plato único, podéis hacer más). Saltead un minuto y añadid 20 gramos de espinacas frescas y 100 mililitros de agua o caldo de pollo hirviendo. Añadid media cucharadita de Ras el Hanout y rectificad el punto de sal. Apartad del fuego y trabajad con un tenedor la sémola para que quede suelta.

Según el libro, es ahora cuando hay que asar las codornices con el grill, dándoles vueltas hasta que queden doradas y jugosas. Un horno doméstico no tiene tanto grill (éramos cinco a cenar) y, además, el cuscús puede enfriarse o pasarse según lo que tarden en cocerse, así que mi hermanos las asó al horno unos diez o quince minutos. También hizo otra cosa distinta: en lugar de rociar las codornices con zumo y ralladura de limón una vez listas, lo hizo en crudo, y la verdad es que fue todo un acierto.

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