‘Birdman’ o el renacer de un actor

Una estrella de Hollywood venida a menos que intenta demostrar lo buen actor dirigiendo y protagonizando una obra en Broadway. Ese es a grandes rasgos el argumento de Birdman o (la inesperada virtud de la ignorancia) y quién mejor que Michael Keaton, el Batman burtiniano a quien la mayoría perdió la pista a mediados de los noventa para darle la vida. Pero esta cinta es mucho más que eso, es una apuesta atrevida de un director que, ya lo digo ahora, me gusta, pero que me sorprendió muy gratamente.

Birdman Mike y Sam (Emma Stone), la hija de Riggan.
Birdman Mike y Sam (Emma Stone), la hija de Riggan.

Para empezar y a riesgo de sonar algo pedante, dejadme destacar la magnífica puesta en escena. Me explico. Me encanta el maravilloso (falso) plano secuencia con esos movimientos de cámara entrando y saliendo de edificios libremente, fluyendo entre el día y la noche, acompañando a los protagonistas entre bambalinas y en el escenario, desdibujando la línea que separa lo real de lo ficticio. Y además, con la cámara al hombro, una técnica arriesgada porque con ella es fácil marear y cansar al espectador. Y todo ello amenizado por la atrevida banda sonora de Antonio Sánchez, quien acompasa su batería a los sentimientos y los estados de ánimo del protagonista. El único instrumento en las casi dos horas de metraje. Osado, ¿no? Pero el resultado es sorprendente.

Además de los aspectos técnicos, cabe ensalzar el espléndido trabajo de los actores aunque destaca especialmente la soberbia interpretación de Keaton, que ya se alzó con el Globo de Oro y está nominado al Oscar a mejor actor. Su personaje, Riggan Thompson encarnó a un superhéroe alado hace 20 años y ahora pretende reivindicar su valía como actor. Keaton asegura que su personaje tiene que ver más con Iñárritu que con él mismo y es que desde Amores perros (2000) ha ido de mal en peor con 21 gramos (2003), Babel (2006) o Biutiful (2010).

Con Birdman, el cineasta mexicano hace un autorretrato del artista en crisis y, de paso, una crítica a actores y críticos por sus egos inconmensurables. Pero ello no impide que haya varias referencias a Batman —como cuando Riggan explica una anécdota relacionada con George Clooney, uno de sus sucesores como hombre murciélago, y su varonil mandíbula—, y a otros actores que dan vida actualmente a otros superhéroes que inundan la cartelera cada verano desde hace algunos años.

Riggan y Mike

En cualquier caso, la película muestra el descenso a los infernos del fracaso y los efectos secundarios de la fama. Tanto Riggan como su alter ego en la adaptación teatral De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver, Mike Shiner (Edward Norton), son egocéntricos, excéntricos, soberbios y, al mismo tiempo, patéticos. La pelea entre ambos, además de parecer un guiño a El club de la lucha, es grotesca.

Aunque para patético, el momento en que Riggan se queda fuera del St. James Theatre de Broadway durante la representación de De qué hablamos cuando hablamos de amor, de Raymond Carver, y debe correr en calzoncillos por la bulliciosa Times Square para entrar de nuevo en el edificio. Iñárritu explicó en una entrevista que no podían cerrar esta plaza por la que cada día pasan cientos de miles de personas, así que decidió contratar a una banda de música para que tocara en el centro y la mayoría de gente no prestara atención al pequeño equipo de rodaje que grababa a Keaton corriendo en ropa interior. Así, mientras los extras de la película hacían ver que reconocían a Riggan, algunos transeúntes se quedaban realmente perplejos al ver a Keaton. Metaficción elevada al cubo.

Riggan, en calzoncillos por Times Square.
Riggan, en calzoncillos por Times Square.

Y hablando de la línea que separa la realidad de la ficción, Norton pudo no ser elegido sólo por su talento sino también por su biografía. Como ocurre en Birdman, al parecer también ha tenido varios encontronazos a lo largo de su carrera al intentar imponer su opinión en el rodaje de películas como American History X o El increíble Hulk, otro superhéroe. Ah, y no olvidemos que Emma Stone, la hija recién salida de rehabilitación de Riggan, hizo de novia de Spiderman, otro hombre con poderes.

En cualquier caso, entre tanto patetismo, surgen situaciones kafkianas más propias del El gran Lewovsky y te ríes o, al menos, esbozas una sonrisa durante buena parte de la película. Sí, aunque no definiría Birdman como una “comedia salvajemente divertida”, como he leído en varias críticas. Por cierto, al final, Iñarritu pierde un poco el control y parece que no sepa cerrar la historia, aunque una película así tampoco podía tener un final convencional.

Anuncios

3 comentarios en “‘Birdman’ o el renacer de un actor

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s