‘Ojalá nos perdonen’

Hace unas semanas, andaba perdida entre miles de títulos sin saber cuál elegir, así que decidí preguntarle a un de los libreros de La Central del Raval, un hombre con poco pelo y gafas que sabe un montón. Tras preguntarme qué me gustaba y hacerme un par de sugerencias, una de las cuales ya había leído (y que me gustó pese a los peros), me recomendó Ojalá nos perdonen de A.M. Homes (iniciales de Amy Michael). Y le estoy muy agradecida. Me ha encantado, así que no puedo evitar compartirlo con vosotros.

El narrador de Ojalá nos perdonen es Harry Silver, un inseguro profesor de historia que trabaja desde hace años en una biografía de Nixon, y la historia arranca el Día de Acción de Gracias en casa de su hermano pequeño, George, a quien siempre ha envidiado por ser más alto, más listo, más querido y más próspero, y finaliza justo un año después en el mismo lugar, doce meses que parecen una vida entera para su protagonista.

Esa noche, un beso inesperado de su cuñada parece presagiar la tormenta que se avecina: pocas semanas después, George se salta un semáforo y embiste una furgoneta, matando a una pareja y dejando huérfano a su hijo. Atormentado por la culpa, George, de carácter explosivo e imprevisible cuando pierde el control, acaba encerrado en un psiquiátrico. La vida de Harry da entonces un giro de 180º: un revolcón con su cuñada con un final truculento, la búsqueda de sexo por Internet… y el cuidado de sus sobrinos y del huérfano del accidente.

Tranquilos, que sólo os he contado las primeras 50 de las 650 páginas que tiene la novela. El inicio de la historia tiene un ritmo vertiginoso y aunque después se sosiega y  hay algún que otro personaje absurdo y situaciones disparatadas, me resultó imposible dejar el libro: una tragedia griega en la que Homes no sólo hace una crónica demoledora de un año catastrófico para Harry y su familia, sino que también retrata de forma ácida y sarcástica la sociedad norteamericana contemporánea, en la que el aburrimiento, la violencia, la frustración sexual, el uso y abuso de drogas, el adulterio, el fanatismo religioso o los fraudes y las mentiras están tan presentes como en Nebraska o Agosto. En realidad, leeréis el libro pero os parecerá una película y podéis empezar a hacerlo aquí.

No es la primera vez que Homes explora el universo de familias disfuncionales. Los secretos inconfesables y las tragedias de las familias norteamericanas son, por lo que he leído, un tema recurrente en las novelas de Homes, quizá porque su madre biológica la dio en adopción cuando era un bebé porque mantenía una relación con un hombre mucho mayor, casado y con hijos, algo que ella misma explica en su novela La hija de la amante. Ojalá nos perdonen no sólo trata de la familia, sino también de la soledad, la pérdida y la asunción de responsabilidades, así como de lo inesperado de las cosas buenas, la sencillez de los pequeños detalles que dan sentido a la vida, que dan la felicidad.

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