Los otros barceloneses

El otro día descubrí que existe una aplicación de móvil que identifica los árboles que me hubiera resultado muy práctica el día que fuimos a la zona volcánica de la Garrotxa. De hecho, hay aplicaciones para todos los gustos, incluso, para visitar cementerios, donde también proliferan los códigos QR para facilitar información. Hacía mucho tiempo que quería ir al cementerio del Poblenou (¿por qué no ir si ya he visitado los de otras ciudades?) y aprovechamos una mañana espléndida para ir, no sin antes descargarme su aplicación. Da algún que otro problema, pero incluye un mapa, la situación de las tumbas y panteones más destacadas, fotografías y descripciones, tanto por escrito como grabadas, que permiten escuchar las explicaciones mientras se observan las esculturas y las tumbas. Claro que también hacen visitas guiadas dos domingos al mes.

Vale, quizá aquí no hay enterrados personajes de la talla de Oscar Wilde, Chopin, Édith Piaf, Jim Morrison, Delacroix, Georges Méliès o Julio Cortázar, aunque algunos nombres, como mínimo os sonarán, como el de Frederic Soler, Narcís Monturiol, Mary Santpere, José Luis de Vilallonga o Ramón Reventós. En cualquier caso, la relativamente corta historia del camposanto es fascinante y tiene bonitas esculturas que bien merecen una visita.

Mas su joven corazón no puede más; en sus venas la sangre se detiene y se hiela, y el ánimo perdido con la fe se abraza, sintiéndose caer al beso de la muerte.
Mas su joven corazón no puede más; en sus venas la sangre se detiene y se hiela, y el ánimo perdido con la fe se abraza, sintiéndose caer al beso de la muerte.

La más conocida es, sin lugar a dudas, la del Petó de la mort, un esqueleto alado que besa a un joven inspirados que unos padres desolados encargaron tras la muerte de su hijo. El conjunto, esculpido en mármol, es a la vez romántico y terrible y se inspira en unos versos de Mossèn Cinto Verdaguer (grabados en el pedestal:

Mes son cor jovenívol no pot més,
en ses venes la sanch s’stura i glaça
i l’esma perduda amb la fe s’abraça,
sentint-se caure de la mort al bes. 

El cementerio del Este fue el primero que se construyó fuera de las murallas de Barcelona para acabar con la saturación insostenible de los cementerios parroquiales, foco de muchas epidemias en una diminuta ciudad densamente poblada. Se inauguró en 1775 aunque muy poco después fue destruido por las tropas napoleónicas, en 1808. Diez años después, el joven arquitecto italiano Antonio Ginesi que proyectó un nuevo camposanto de estilo neoclásico con entierros igualitarios.

Empezó a funcionar un año después, mientras todavía se estaba construyendo. Ginesi, quien falleció de forma prematura, introdujo elementos de origen egipcio, como las residencias del capellán y del guardián, que simulan ser pirámide, o el uróboros (una serpiente que se come su propia cola formando un círculo y que simboliza la eternidad) enmarcado entre dos alas grabadas en el frontón de la capilla, rodeada por un pórtico sostenido por columnas. Las reminiscencias egipcias son características de la época, cuando Egipto era un destino obligado para artistas, arquitectos y escritores, entre ellos, el propio Ginesi, cuyos restos reposan en el interior de la capilla junto a los de Bonaventura Carles Aribau y Antoni Capmany.

Tras su muerte, los sucesores, entre los que estaba el arquitecto del Gran Teatre del Liceu, Miquel Garriga Roca, quisieron destacar la burguesía y proyectaron el recinto de los panteones. Es aquí donde se encuentras las esculturas más bellas y los mausoleos más lujosos, pues las familias más adineradas, especialmente industriales y empresarios —sobre todo los indianos procedentes de Cuba—, querían mostrar su opulencia y el nivel social que tuvieron en vida incluso una vez muertos. De ahí, que haya esculturas y panteones preciosos, aunque no todas presentan el mismo estado de conservación. En cualquier caso, de vez en cuando es bueno levantar la vista y divisar las torres Mapfre o la torre Agbar para darnos cuenta de que seguimos en Barcelona.

Sin embargo, me gustaría destacar dos monumentos que no fueron encargados precisamente en honor a la burguesía. El primero de ellos es una gigantesca cruz celta, que se erige donde se encontraba la fosa común, en lo que se conocía como la zona de los pobres (ahora es el departamento III), para rendir homenaje a los muertos anónimos de la ciudad. Fue proyectada en 1888 por Leandre Albareda, el arquitecto del cementerio de Montjuïc, que espero no tardar en visitar (como turista, por supuesto). La cruz, que costó 21.000 pesetas, está realizada en piedra calcárea de Girona y está decorada con relieves de líneas entrelazadas y elementos vegetales.

La cruz celta en homenaje a los barceloneses anónimos.
La cruz celta en homenaje a los barceloneses anónimos.

El otro monumento del que os quería hablar es el que hay en el pasillo central en honor a los médicos, curas y funcionarios que murieron al contagiarse de la fiebre amarilla, que en 1821 asoló Barcelona. Fue una de las ocho grandes epidemias que sufrió la ciudad en sólo un siglo (dos de fiebre amarilla, cuatro importantes de cólera, una de tifus y una de gripe), y es que las condiciones higiénicas dejaban todavía mucho que desear: las casas no tenían agua corriente ni baños y hasta 1890 no se construyó el alcantarillado. Y, de eso, no hace tanto.

De hecho, en muchas partes del mundo aún no tienen. Es por eso que el 19 de noviembre se conmemora el Día Internacional del Retrete. No es broma. Más de un tercio de la población mundial, unos 2.500 millones de personas, no tiene acceso a instalaciones de saneamiento adecuadas, lo que conlleva unas graves consecuencias para la salud, la dignidad y la seguridad humanas, así como para el medio ambiente y el desarrollo social y económico.

Anuncios

Un comentario en “Los otros barceloneses

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s