Disidentes más allá del humor

Realmente, Barcelona vive un otoño de lo más fotográfico y yo estoy feliz como unas castañuelas. Sebastião Salgado nos muestra los últimos rincones vírgenes del planeta en el CaixaFòrum, Gervasio Sánchez y Mónica Bernabé reflejan en el Palau Robert el drama de ser mujer en Afganistán estén o no los talibanes en el poder, el CCCB repasa el mejor fotoperiodismo de 2013 y las bellas imágenes captadas en blanco y negro por Antonio Arissa… Y la cosa no termina aquí. Hay para todos los gustos y estados de ánimo, en colores y en blanco y negro, para disfrutar de la belleza y para remover conciencias como On the table. Ai Weiwei, aunque no es estrictamente una muestra fotográfica.

Crítica al capitalismo y al comunismo.
Crítica al capitalismo y al comunismo.

Os seré franca. No sabía nada de este artista más allá de que es un disidente chino pero me hicieron gracia las imágenes que se publicaron y emitieron para ilustrar la noticia de la inauguración, como un jarrón antiguo con el logo de Coca-Cola —con el que critica el desprecio del comunismo hacia la tradición y a favor del consumismo capitalista— o las provocadoras fotografías en las que se ve el brazo de Weiwei haciendo un gesto obsceno ante símbolos de poder político, económico o religioso desde el Reischtag o la Casa Blanca a la Sagrada Familia o el Coliseum. Pero salí de allí realmente impresionada.

La muestra, que podéis visitar en La Virreina hasta el 1 de febrero, presenta más de 40 piezas seleccionadas por el multidisciplinar artista entre fotografías, vídeos, instalaciones, maquetas, esculturas, proyectos de diseño gráfico, publicaciones y música de este artista y activista que se ha convertido en un icono global gracias a Internet y las redes sociales.

Hay instantáneas de la década que pasó en Nueva York, adonde viajó como otros artistas chinos en busca de la libertad de expresión y de una escena artística y cultural estimulante, y de las que tomó al regresar a Pekín al saber que su padre estaba enfermo. Ambas series fotográficas están conectadas por una sala empapelada con su ya popular brazo extendido haciendo la peineta, en cuyo centro hay una instalación de hierba hecha de mármol. Ambos trabajos son un juego de palabras, pues fake fuck suenan igual y cao, que en chino significa hierba, es homófona de la palabra china que sirve para decir fuck.

Un gracioso desafío a los poderes fácticos.
Un gracioso desafío a los poderes fácticos.

Pero no sólo ha fotografiado Pekín, también lo ha filmado en varias ocasiones. Y es precisamente una de sus grabaciones lo que más me impactó de la exposición: Box your ears, un documental rodado con el apoyo de varios voluntarios tras el fuerte terremoto que el 12 de mayo de 2008 sacudió Sichuan, en el corazón de la China. Unas 90.000 personas murieron o desaparecieron, entre ellos, más de 5.000 niños a consecuencia de la pésima construcción de los colegios pero el gobierno intentó ocultarlo. El documental se proyecta en una sala llena de denuncias presentadas por familiares de los niños y de imágenes de la catástrofe. Es espeluznante.

Weiwei denuncia la vulneración de los derechos humanos y la falta de libertades de la China a través de su obra y de las redes sociales, lo que le ha llevado a sufrir la censura, detenciones y malos tratos. Prueba de ello la selfi que tomó cuando era detenido, la radiografía que muestra las lesiones que sufrió en la cabeza, el videoclip sobre los 81 días que pasó arrestado por supuesto fraude fiscal… Pero también le permitió congregar a cientos de personas a través de las redes sociales a una fiesta celebrada tras el anuncio de la demolición de su estudio en Shangai, que el gobierno chino le animó a construir. El artista no pudo acudir, por estar detenido, pero envió a los asistentes 10.000 cangrejos de río como cena.

Ai Weiwei retrata su detención.
Ai Weiwei retrata su detención.

Lo de los cangrejos no fue gratuito sino un nuevo desafío de Weiwei. Cangrejo en chino se parece a harmonía, uno de los pilares de la doctrina comunista y un eufemismo a menudo utilizado para referirse a la censura, y fueron 10.000 porque es la cifra usada habitualmente en los eslóganes maoístas. El disidente sigue sin poder salir de China, pues las autoridades le han retirado el pasaporte, y para denunciar su ausencia forzosa ha enviado a Barcelona su mesa, entorno a la cual profesionales de todo el mundo han discutido y colaborado con el artista sobre sus proyectos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s