Quiche de calabaza, gorgonzola y nueces

Ya sabéis que me encanta la calabaza y la versatilidad de las quiches, así que podéis deducir lo poco que tarde en decidirme a hacer la quiche de calabaza, gorgonzola y nueces que os traigo hoy cuando vi una receta muy similar, ahora os cuento, mientras buscaba ideas para hacer algo con la masa quebrada que teníamos en la nevera. Iba en un pack de dos y la otra la rellenamos de espinacas. La receta, como siempre, es sencillísima y resulta deliciosa. El dulzor de la calabaza combina a la perfección con el ligero picor del gorgonzola.

Queda mal que lo diga yo, pero la quiche voló.
Queda mal que lo diga yo, pero la quiche voló.

En realidad, la receta original (de un libro de comida vegetariana que no obra en mi poder sino en el de uno de los blogueros de Directo al Paladar) lleva membrillo en lugar de nueces pero el membrillo… ¡Qué le vamos a hacer! Además, las nueces le quedan muy bien tanto a la calabaza como al gorgonzola, como en estas empanadillas. Una cosa más antes de empezar: la masa quebrada era de Casa Tarradellas y la compramos en Mercadona, el único sitio donde la hemos encontrado, y lo digo porque estaba realmente buena.

Dicho esto, ¡vamos allá! Para empezar, hay que precalentar el horno a 210º. Mientras coge temperatura, hay que cortar en daditos de unos dos centímetros unos 600-700 gramos (dependerá un poco del tamaño de la masa) de calabaza moscada, esa alargada y de color claro por fuera pero intenso por dentro. Disponed los dados en una fuente para horno, salpimentadlos, regadlos con un chorro de aceite de oliva y horneadlos unos 30 minutos.

Mientras, forrad un molde con la masa, pinchadla con un tenedor, tapadla con papel de aluminio y horneadla 20 minutos, teóricamente con unas alubias o garbanzos secos encima. Pasado ese tiempo, retiradla del horno, quitad el papel y batid en un bol dos o tres huevos y 200 mililitros de crema de leche con una pizca de sal y pimienta. Cuando la calabaza ya esté, rellenad la masa con ella, distribuid 150 gramos de gorgonzola u otro queso azul cortado en dados y un puñado de nueces a trozos, y añadid la mezcla de huevo y leche.

Ahora sólo deberéis hornear la quiche durante una media hora aproximadamente, hasta que la mezcla líquida se quaje 40 minutos. ¡Está para chuparse los dedos! Y si os tomáis una copita de vino tinto seguro que entráis en calor ahora que parece que, de una vez por todas, llega el frío. ¡A ver cuánto dura!

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