Vuelve el mejor fotoperiodismo

Desde hace unos días, el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) acoge un año más el World Press Photo. Y ya van diez ediciones. El número de fotógrafos que envían sus trabajos y, consecuentemente, el de instantáneas no ha dejado de aumentar desde 2004. Algunas las hemos en los medios durante el año anterior, otras muestran realidades ocultas. Este año no hay imágenes tan crudas como las del año pasado. En realidad, en conjunto, me pareció algo más floja que de costumbre, pero hay fotografías que por sí solas vale la pena acercarse al museo. Daos prisa porque sólo estará hasta el 8 de diciembre.

La organización eligió esta imagen de John Stenmeyer de varios inmigrantes alzando sus móviles en busca de cobertura para ilustrar la muestra.
Esta imagen de John Stenmeyer de varios inmigrantes buscando cobertura ilustra la muestra.

Además de las fotografías, en Barcelona y Ámsterdam pueden verse los nueve trabajos multimedia: tres documentales interactivos, tres largometrajes y tres cortos, aunque sólo os hablaré de éstos últimos porque ya llevábamos bastante rato y la sala empezaba a llenarse. Se podría decir que los tres abordan distintas formas de locura: la locura de un sargento estadounidense que en marzo de 2012 asesinó a sangre fría a 16 civiles e hirió a otros seis en Kandahar; la locura de los jóvenes que hacen train surf  en Sudáfrica (con los peligros que ello comporta, como los atropellos o las descargas eléctricas, que bien pueden causar la muerte o amputaciones); y la locura de los jugadores del calcio fiorentino, una centenaria mezcla de futbol y lucha libre que bien merece un párrafo aparte.

Calcio Storico es un corto documental sobre este primitivo fútbol que, desde hace 500 años, se celebra la tercera semana de junio en la plaza Santa Croce de Florencia y en el que participan los cuatro equipos de la ciudad, con 27 jugadores cada uno. El objetivo, en teoría, es marcar más tantos que el rival, aunque al principio pensaba que se trataba de dejar ko a los adversarios porque van a puñetazo limpio durante los 50 minutos que dura cada partido. “A mí la pelota no me interesa”, dice uno de los protagonistas. Y eso que, según Wikipedia, se diferenciaba del futbol de Carnaval por ser “más organizado y menos violento”, aunque cualquiera diría. Sin embargo, el documental está muy bien hecho y, me gustó mucho más que los otros dos aunque quedó tercero.

Un chico de 23 años apoya la cabeza en el hombro de su verdugo antes de ser ahorcado por un robo en Irán (Amir Pourmand).
Un chico de 23 años apoya la cabeza en el hombro de su verdugo antes de ser ahorcado por un robo en Irán. (Amir Pourmand)

Como os he dicho, en esta ocasión, hay menos imágenes de guerras, aunque sigue presente mostrando otros aspectos de conflictos como el de Israel y Palestina (como que hay vida más allá o algunas de sus consecuencias, como los cortes de luz en Gaza) o el de Siria (que ha provocado 2,4 millones de refugiados y sólo se han ofrecido 18.000 plazas de asilo). Pero los trabajos premiados también reflejan otras formas de violencia, como la guerra de narcotraficantes en México, la violencia doméstica en Estados Unidos o la condena a muerte de dos jóvenes por herir a un hombre para robarle 15 euros en Irán.

Taslima Akhter fotografió a dos de las víctimas de Bangladesh, cuyos cuerpos aparecieron entrelazados, aunque se desconoce la relación que había entre ambos.
Estos dos cuerpos aparecieron entrelazados entre los escombros. (Taslima Akhter)

Algunas de las instantáneas os sonarán, como las del atentado del maratón de Boston, la oleada de incendios en Australia, el asalto a un centro comercial de lujo de Sudáfrica, las consecuencias del tifón Hayden o el hundimiento de un edificio de Bangladesh donde había varios talleres textiles, donde perecieron al menos 1.127 personas y otras 2.437 resultaron heridas. Pero siguen revolviendo estómagos, la verdad. Como descubrir el trato que reciben los enfermos mentales en países como Níger, donde suelen encadenarlos a árboles, sin apenas comida y recitándoles versos del Corán para curarlos.

Pero también hay imágenes para la esperanza, ejemplos de superación como el de Nadja Casadei, una atleta de heptalón (que incluye 100 metros vallas, salto de altura, lanzamiento de peso, 200 metros lisos, salto de longitud, lanzamiento de jabalina y 800 metros lisos en dos días consecutivos) a la que diagnosticaron cáncer linfático y que decidió seguir entrenándose durante el tratamiento. O el de Bobby Henline, un soldado estadounidense que resultó herido cuando el vehículo en el que viajaba en Irak explotó en 2007. Sus compañeros fallecieron y él sufrió fracturas en la cara, quemaduras en el 40% del cuerpo y la amputación de la mano izquierda, pero no perdió el sentido del humor durante su recuperación y ahora vive como monologuista.

Alyssa Schukar muestra el sexismo en EUA a partir de las jugadoras de futbol americano, quienes pueden entrenar muy duro pero compiten en ropa interior.
Por muy duro que entrenen, las jugadoras de futbol americano compiten en ropa interior. (Alyssa Schukar)

Tranquilos, que también hay fotos que os harán sonreír o abrir los ojos como platos cuando descubráis que hay pumas merodeando por el mítico cartel de Hollywood, los (perdón por la expresión) zumbados que optan por abandonar la civilización y vivir en cuevas o en cabañas en bosques de Rusia y Ucrania o los culturistas egipcios posando junto a sus madres, imágenes estas últimas de una gran plasticidad.

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