La Catalunya medieval

Es viernes y nos vamos de excursión a uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Catalunya: Besalú. Nacida al abrigo de un castillo construido en el siglo X en la cima de un cerro, su puente sobre el Fluvià, su muralla, sus iglesias y sus calles empedradas son de otro tiempo, un tiempo al que el visitante puede viajar siempre que lo desee y, en especial, el último fin de semana de agosto. Ya veréis por qué.

Besalú
Besalú.

El puente es, sin lugar a dudas, el símbolo más conocido de Besalú. Sus más de cien metros se asientan sobre pilares que, en algunos casos, descansan directamente sobre piedras del Fluvià. Es fruto de varias reconstrucciones, reformas, añadidos y restauraciones hechas a lo largo de los siglos y poco o nada se parece al puente que ya había hace mil años.

Las riadas obligaron a reconstruir el puente en varias ocasiones aunque no fueron el único motivo: durante la Guerra Civil fue dinamitado. La última vez que se reconstruyó fue en los cincuenta, pero no se aprovechó para rehacer la torre fortificada de 30 metros, en la que en la Edad Media se pagaba un impuesto que variaba en función de si se iba a pie, a caballo o llevando un animal cargado. Se cree que la torre, ya en mal estado, fue suprimida en el siglo XIX para dejar paso a la maquinaria textil.

Los restos de Santa Maria de Capellades.
Los restos de Santa Maria de Capellades.

Pero el puente no es el único vestigio medieval, ni muchísimo menos, también hay construcciones civiles y varias iglesias. La más importante es la de Sant Pere, la iglesia del siglo X del desaparecido monasterio en la que se guardaban las reliquias de dos mártires romanos, lo que atrajo a muchos peregrinos. Para atenderles, en el siglo XII se construyó justo detrás el hospital de Sant Julià, donde ahora hay un centro sociocultural que sólo conserva la puerta original, compuesta por cinco arquivoltas sobre cuatro columnas con capitales coronados por leones vigilantes, una representación de la luz divina que persigue al pecador y protege el recinto del mal y la oscuridad. A la pequeña iglesia de Sant Vicenç no se puede entrar y los restos de Santa Maria de Capellades, en la zona más elevada de Besalú y muy cerca de donde se encontraba el castillo, son ahora de propiedad privada.

El Miqvé fue descubierto de forma inesperada.
El Mikve fue descubierto de forma inesperada.

Otra de las perlas medievales es el Mikve, el lugar donde los judíos se purifican: los hombres lo hacen los viernes y las mujeres, antes de casarse, antes y después de dar a luz y después de cada menstruación. Se trata de una sala subterránea con de estilo románico construido con piedra tallada, con una pequeña ventana y una piscina que se llenaba gracias a una fuente ya desaparecida. Es el primer edificio de estas características encontrado en España y el tercero, en Europa, y fue descubierto de forma inesperada en 1964 donde había la plaza de los judíos, justo donde se alzó la sinagoga, que data del siglo XIII y de la que sólo queda parte de una sala de oración y el patio. La de cosas que una aprende preparando el blog.

Además de peregrinos y una importante comunidad judía, Besalú contaba con el principal mercado de la Garrotxa. Hasta allí iban payeses, artesanos, comerciantes y negociantes de la zona, que gastaban parte del dinero conseguido en productos manufacturados en el pueblo, impulsando así la economía local y todo tipo de comercios. El último fin de semana de agosto los vecinos y comerciantes de la zona se disfrazan para revivir la Edad Media y, además de turistas, el pueblo se llena de puestos de comida y de productos artesanos, como velas, arcos y escudos de madera para niños, miel, queso y una cerveza riquísima. También hay justas de caballeros, exhibiciones de abanderados, música antigua, una ternera asada para cenar… y por la noche los personajes más terroríficos de la Edad Media cobran vida en la calle Atrapats.

El puente de Besalú, visto desde el río.
El puente de Besalú, visto desde el río.

Pero no es la única fiesta que celebran los besaluences. El primer fin de semana de diciembre organizan otro mercado de artesanía en el que el producto estrella es la ratafia, un licor que se elabora con aguardiente, azúcar, nueces todavía verdes y especies (canela, nuez moscada, clavo y varios tipos de anís). A principios de marzo, Besalú vuelve a la Edad Media con la comunidad judía de protagonista con música sefardita, conferencias, visitas dramatizadas y gastronomía típica. Y en Semana Santa, hay una feria de forjadores y artistas del hierro. ¡Hay para todos los gustos!

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