Asesinatos a 30.000 pies y aterrizajes de emergencia

Esta semana sí que sí. Se acaba el verano. Seguramente a muchos las vacaciones os quedan lejísimas aunque guardéis un feliz recuerdo de esas escapadas y días de relax, y es probable que algunos de vosotros hayáis cogido algún avión para huir unos días de vuestra ciudad y hayáis sufrido, una vez más, los engorrosos controles de seguridad. Despedirte antes de tiempo de esa botellita de colonia o ser cacheada porque has pitado en el detector de metales sin llevar ni una triste moneda encima… Pero dad gracias que vuestro vuelo ha llegado, más o menos, puntual a vuestro destino y sin problemas como los de Non-stop, de Jaume Collet-Serra, ni de El vuelo, de Robert Zemeckis.

mandándose mensajes con el asesino.
Bill Marks mandándose mensajes con el asesino.

Sí, hoy dos por uno de películas en el aire y empezaré por la del director catalán porque fue una grata sorpresa. En Non-stop, Liam Neeson encarna a Bill Marks, un veterano agente del servicio aéreo (esos policías que van de paisano en algunos vuelos) que atraviesa una mala etapa, empieza a recibir mensajes de texto amenazantes durante un vuelo entre Nueva York y Londres. El autor le exige que pida al gobierno 150 millones de dólares en una cuenta secreta porque de no hacerlo, habrá un asesinato cada 20 minutos. Collet-Serra se encarga de que todos los pasajeros y los miembros de la tripulación parezcan sospechosos, y pese al reducido espacio, logra imprimir un ritmo trepidante y mantener en vilo al espectador.

Seguramente, no ofrece nada demasiado novedoso, pues no es la primera película que transcurre en un avión. Tenéis ¿grandes? ejemplos como Plan de vuelo. desaparecidaSerpientes en el aviónAir Force One, Con Air. Convictos en el aire y, si me apuráis, Aterriza como puedas. Ahora entendéis los interrogantes en lo de “grandes”, ¿verdad? Sin embargo, Non-stop es una buena película que no sólo da la oportunidad al espectador de pasar un rato entretenido, sino que también permite recuperar al mejor Liam Neeson después de su participación en blockbusters como Infierno blanco Furia de titanes.

intentando tranquilizar a unos asustados pasajeros.
Marks intentando tranquilizar a unos asustados pasajeros.

De hecho , la mayoría de críticos han ensalzado su trabajo aunque muchos han cargado contra la película de Collet-Serra por su falta de credibilidad. Sinceramente, la gente tiene la piel muy fina. Serán los mismos que ven totalmente normal que dos especies alienígenas mecánicas luchen en la Tierra por el control del universo, que Indiana Jones sobreviva al estallido de una bomba nuclear encerrándose en una nevera o que se consigan dinosaurios de la sangre de un mosquito fosilizado.

Alcohol, drogas y rock and roll en el aire

En cualquier caso, es un thriller muy entretenido con giros inesperados y un fin de fiesta bastante espectacular, aunque no lo sea tanto como la primera media hora de El vuelo, que arranca con un impresionante aterrizaje de emergencia en el que el avión llega a estar bocabajo tras una avería mecánica. Muy realista, ¿verdad?, pero no por ello dejas de estar en tensión. El piloto, el comandante Whip Whitaker (Denzel Washington), es considerado un héroe nacional hasta que se descubre que, en el momento del accidente, estaba bebido y drogado. Espero que eso también sea una licencia cinematográfica.

La cinta se centra en las consecuencias del accidente en un politoxicómano que no acepta el problema y cuya ética es más que cuestionable. Sus únicos apoyos son su camello (a quien da vida un irreverente John Goodman con Sympathy for the Devil, de los Rolling Stones, de fondo), el abogado que le defiende (encarnado por Don Cheadle) y una fotógrafa y masajista que intenta rehabilitarse tras ser ingresada por una sobredosis.

Todos están bien pero el mayor peso interpretativo recae en Washington, quien obtuvo una merecida nominación al Oscar a mejor actor. Y es que a punto de cumplir los sesenta años (sí, sí, esto no es ciencia ficción) y con películas como PhiladelphiaMalcom X Huracán Carter a sus espaldas, su talento es innegable y, además de otros muchos premios, el viernes recogió el premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián.

Además, Zemeckis demuestra de nuevo un gran control del lenguaje visual y es que, para los que tengáis tan poca memoria como yo u os fijéis poco en estas cosas, deciros él es el responsable de trabajos memorables como la saga Regereso al futuro Forrest Gump, y otros clásicos como NáufragoLo que la verdad esconde o Tras el corazón verde. El único fallo que le encuentro a la película es que Zemeckis pero acaba dejándose por la corrección política en un desenlace un poco contradictorio.

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