Dorada a la sal

En casa, aunque nos gusta, comemos menos pescado del que deberíamos pero el sábado hicimos una excepción, la ocasión se lo merecía, y preparé dorada a la sal. Es un plato sencillísimo de hacer aunque nunca me había atrevido a prepararlo y queda riquísimo. Eso sí, os pido disculpas porque no hice ninguna foto a las doradas cuando las desenterramos, teníamos demasiado hambre incluso para preocuparnos por la sal que salía despedida hacia todas direcciones.

Éramos cuatro y como iba a ser plato único acompañado de unas patatas al horno y una tarta-coulant de chocolate de postre, compré dos doradas bien majas. Decidle a la pescadera que son para hacerlas a la sal para que os las limpie por dentro pero sin abrirlas demasiado y pedidle perejil. Después, sólo tenéis que agenciaros con tres kilos de sal (o cuatro, sólo encontré paquetes de dos kilos y con uno, no me hubiera alcanzado) y un vino blanco para tomaros con el pescado.

Mirad que jugosa quedó la dorada a la sal.
Mirad que jugosa quedó la dorada a la sal.

Humedecez la sal se humedece con unos 100 mililitros de agua por kilo (medio vaso) y mezcladla con hierbas aromáticas como perejil, albahaca, eneldo o estragón, y si son frescas mejor. Yo usé las dos primeras, la primera, fresca y la segunda, seca. Dejad que repose unos minutos y cubrid el fondo de una asadera o una bandeja de cristal con sal, colocad las doradas una al lado de la otra y cubridlas con el resto de la sal, compactadla un poco con las manos. Es importante que no quede nada al aire porque si no, quedará salada.

Horneadla a 200ºC entre 30 y 35 minutos. Una vez esté lista, retirad la sal con cuidado de no quemaros ni de destrozar el pescado. No os diré cómo porque con toda la sal que salió disparada, dudo que lo hiciéremos muy bien. De hecho, más que cocineros, parecíamos arqueólogos. Y ya que estáis, pelad las doradas (hay pocas y son grandes y visibles, pero vuestros comensales os lo agradecerán) y repartidlas en los platos, acompañándolo con patatas al horno, de esas a dados con cebolla y ajos. Y ale, ¡a disfrutar! I per molts anys, Marina!

Por cierto, ¿sabíais que la dorada es hermafrodita? Como otros peces, la dorada nace macho y a los tres años es una hembra madura. ¡Qué cosas! Al parecer la mejor época para comprarlas es entre noviembre y enero, así que guardaos la receta, aunque no tenéis porqué esperar para probar esta forma de cocinar, pues con ella podéis preparar otros pescados como la lubina e, incluso, con carne. Si podéis, compradla salvaje. La de piscifactoría está bien pero la salvaje, con ese increíble gusto a mar, está más rica.

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