’12 años de esclavitud’

Si el otro día os hablaba de una de las perdedoras de la última edición de los Oscar, La gran estafa americana, hoy es el turno de una de las ganadoras, 12 años de esclavitud, que si bien sólo se erigió como vencedora en tres de las nueve categorías en las que estaba nominada, arrebató la estatuilla a Mejor Película a Gravity, la cinta que mayor número de galardones cosechó.

Eso sí, cabe recordar que algunos miembros de la Academia admitieron haber votado la cinta de Steve McQueen sin haberla visto. Creo que la temática jugó a su favor. Más que la temática, que no deja de ser una historia de supervivencia personal, fue el trasfondo: la esclavitud, que se dio durante siglos en Estados Unidos y que sigue dándose en todo el mundo. 12 años de esclavitud muestra un lado mucho menos amable del racismo en la sociedad estadounidense en comparación con El Mayordomo, de Lee Daniels.

En cualquier caso, y pese a una segunda mitad bastante irregular, la película me gustó mucho. Está inspirada en la autobiografía de Solomon Northup, a quien da vida Chiwetel Ejiofor, un culto músico negro que, a mediados del siglo XIX, vivía con su familia en Nueva York y que fue secuestrado y vendido como esclavo en una plantación de Louisiana. Durante los doce años que duró su esclavizaje, Solomon no perdió la esperanza de recuperar la libertad y regresar con su familia y por los que pasa por las manos de negreros como William Ford (Benedict Cumberbatch) o Edwin Epps (Michael Fassbender).

Solomon y otros esclavos, en una plantación de caña de azúcar.
Solomon y otros esclavos, en una plantación de caña de azúcar.

En cuanto al aspecto formal de la cinta, me ha gustado mucho por sus planos cerrados, sus primerísimos primeros planos y que la cámara estuviera a una altura inferior a la que es habitual. Con ello, McQueen consigue transmitir al espectador la sensación de que está allí, entre los protagonistas de la película y no en la butaca del cine o en el cómodo sofá de su casa, pero sin el agobio que a menudo provoca la cámara al hombro.

Además, los suaves travellings de la cámara, el montaje, que intercala imágenes y los flashbacks aportan un gran dinamismo pese al ritmo pausado de la cinta. También cabe destacar el trabajo interpretativo de Ejiofor, quien muestra las emociones por los que pasa su personaje con sutiles reacciones gestuales, transmitiendo una credibilidad y naturalidad fuera de toda duda. Y Fassbender también consigue que el espectador siente repulsión por su terrorífico y verosímil personaje.

Pero como ya os he dicho no es perfecta. La segunda mitad, cuando el protagonista llega a la plantación de Epps es excesivamente larga y lenta. Le sobran 30 minutos tranquilamente. También le sobra el discurso del personaje de Brad Pitt aunque su papel es importante para el desenlace de la historia y, en conjunto, la película no es moralista ni paternalista.

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2 comentarios en “’12 años de esclavitud’

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