Bizcocho suave y esponjoso

Hace unas semanas os traía un bizcocho de chocolate que hago de vez en cuando para desayunar y también solía hacer uno de yogur pero era un poco empalagoso y no acababa de convencerme. He tardado años, pues no hago bizcochos muy a menudo, pero al fin he encontrado una receta (y un molde) para que la masa suba bien en el horno y que de esos super esponjosos, suaves al paladar y bonitos a la vista.

Para empezar, hay que separar las yemas de las claras de cuatro huevos. Después, hay que batir las yemas con 150 gramos de azúcar hasta que empiecen a blanquear (si usáis una batidora eléctrica os resultará mucho más fácil). Seguidamente, hay que tamizar 150 gramos de harina (si lo queréis aún más esponjoso, sustituid la mitad de la harina por maicena) y un sobre de levadura sobre los huevos y mezclarlo con una espátula haciendo movimientos de abajo a arriba para que se incorpore aire. Os quedará una pasta bastante seca pero no os preocupéis que aún no está.

Las claras hay que montarlas a punto de nieve. Sabréis que está listo cuando inclinéis el bol y las claras no se muevan. Como más frescos sean los huevos, más fácil os resultará. Cuando ya lo tengáis, tenéis que mezclarlas con las yemas y la harina pero hacedlo poco a poco, es decir, agregando una cucharada de claras cada vez y removiendo cuidadosamente con la espátula para que las claras no se bajen.

Cuando los ingredientes estén bien integrados es el momento de verter la masa en un molde de unos 20 centímetros desmontable bien engrasado o uno de silicona. El tamaño en este caso sí importa pues si es demasiado grande, os subirá más por el centro que por la parte exterior, que quedará más seca. Antes de hornearlo unos 30 minutos a 180ºC (la temperatura también es importante porque si no es la adecuada tampoco subirá de forma homogénea), podéis verter unas pepitas de chocolate o azúcar por encima para que haga una costra crujiente.

Una vez esté cocido (lo sabréis si pincháis un palillo y os sale limpio), dejad que se enfríe unos minutos, desmoldadlo con cuidado de que no se rompa y no os queméis, y dejad que se enfríe completamente sobre una rejilla. Os lo podéis comer tal cual o recubrirlo con un ganache, rellenarlo con mermelada… Está delicioso. No lo he probado pero imagino que a la mezcla también se le puede añadir una vaina de vainilla para darle un toque.

Bizcocho con pepitas de chocolate
Bizcocho con pepitas de chocolate

La receta es de otro libro llamado Escuela de cocina, de Larousse (el otro era de Grijalbo), que recoge los utensilios y técnicas de cocina, así como recetas y preparaciones base ilustradas paso a paso. Es otro buen libro de cabecera para los que nos gusta cocinar y no tenemos mucha idea sobre cómo asar un pollo, cómo hacer un redondo de ternera, cómo elaborar pasta fresca, cómo limpiar los distintos pescados, mil formas de cortar las frutas y las verduras…

¡Ah! El otro día descubrí por qué las magdalenas se secan y las galletas se ponen blandas si prácticamente llevan los mismos ingredientes. Pues la culpable es la humedad. Las magdalenas (léase bizcocho en este caso)  crecen gracias a la levadura y quedan esponjosas porque retienen humedad, mientras que las galletas son crujientes y aplanadas porque apenas tienen humedad. En contacto con el aire, las primeras se ponen duras y las segundas, blandas.

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2 comentarios en “Bizcocho suave y esponjoso

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