El rape con almejas de mi suegra

La cocina de mi madre y la de mi suegra se parecen más bien poco. La de horas que me pasé en la cocina hablando con mi madre mientras preparaba suculentas fideuás, deliciosas albóndigas a la jardinera, pescado al horno con unas patatas espectaculares, sus maravillosos canelones… Seguramente, de ahí me venga la pasión por la cocina. También nos hacía mucha verdura al vapor, no os vayáis a pensar, pero mi suegra suele hacer cosas más sencillas. Eso sí, borda el rape. Y tengo el inmenso honor de compartir su receta.

Concretamente, la del rape con almejas pues a veces lo hace al cava pero lo haga como lo haga, le sale riquísimo. Y cuando las acompaña con patatas fritas, la adoro aún más porque en casa no solemos hacer nunca. Si queréis quedar como reyes un día que tengáis invitados, no dudéis en preparar este rape. Ah, al tener salsita, aguanta muy bien el microondas. Sí, me reserva un tupper cuando nos hace rape. ¡Un millón de gracias!

El rape con almejas de mi suegra.
El rape con almejas de mi suegra.

Ya os aviso que no tengo cantidades exactas, las hacéis a ojo en función del número de comensales y le pedís a la pescadera que os limpie el rape y os lo corte a rodajas. Para empezar, hay que rayar un par de ajos y picar un poco de perejil. Después hay que sofreírlo a fuego lento en una cazuela de barro con un buen chorro de aceite. Cuando ya tenga un poco de color, hay que poner el rape en la cazuela y cubrir con tres o cuatro tomates rayados. Se deja cocer cinco minutos y se agregan dos o tres nueces picadas y una copita de vino blanco.

Después, sólo hay que dejarlo cocer unos diez minutos, o hasta que el rape esté en su punto, mientras abrimos las almejas en un cazo con una chispa de agua o de vino blanco. Podéis añadir el jugo que suelten, una vez colado, si veis que el pescado se queda seco o una chispa de agua. Y ya está. Os lo podéis comer solo o con arroz blanco o patatas fritas o con una ensalada aunque necesitaréis pan para rebañar el plato.

Un pez prehistórico

Por cierto, ya sabéis que siempre busco información de los ingredientes que uso en las recetas pero esta vez no os voy a facilitar información nutricional del rape. ¿Sabíais que se han hallado fósiles que datan del Eoceno medio, es decir, que existen desde hace más de 33 millones de años? Ahora ya no os extraña tanto que tenga esa gran cabeza aplastada, una mandíbula prominente y unos dientes afilados, ¿no?

Además, es un lófido, del griego lophos, que significa cresta. Los rapes, hay 26 especies de cuatro géneros, tienen como una caña de pescar sobre la boca que simula ser una presa pequeña y que ondean pacientemente semienterrados en el fondo marino para atraer a peces pequeños y engullirlos con sus fauces extensibles. ¡Lo que aprende una! Y sí, parece lo que encuentran Marvin y Dori en la oscura profundidad del océano. En cualquier caso, con almejas, al cava o a la plancha, está riquísimo.

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