‘Victus’ y calles que son mucho más

Tras visitar el Born Centre Cultural, no pude evitar empezar a leerme Victus de Albert Sánchez Piñol. Hace ya unos días que me lo terminé y ya he empezado Operación dulce de Ian McEwan, pero quería dedicar una entrada a esta maravillosa novela para animar a aquellos que todavía no se la han leído, a hacerlo. Acostumbrada a mi libro electrónico, que mi chico me regaló con mucho acierto pensando en mis múltiples contracturas, ha sido un suplicio carretear arriba y abajo las más de 600 páginas durante un mes pero ha valido la pena. De verdad.

Debo admitir que no había leído nada de Sánchez Piñol, así que no puedo comparar pero me ha encantado. Como bien sabréis, en esta novela histórica, el anciano ingeniero militar Martí Zurivía —en algunos documentos de la época aparece su nombre como ayudante del general Villarroel pero poco más se sabe de él— rememora los trece meses de asedio que sufrió Barcelona hasta su capitulación el 11 de septiembre de 1714. La tragedia no acabó entonces. El 20% de la ciudad, medio derruida por los más de 30.000 proyectiles borbónicos, fue demolido para construir la Ciutadella.

“En aquella época se decía que cualquier plaza, por muy bien defendida que estuviera, no podía aguantar más de treinta días, y con pocos muertos. Barcelona aguantó trece meses y el asalto provocó muchísimas muertes”, explicó en una entrevista Sánchez Piñol, que narra el asedio a través de los ojos de los barceloneses, quienes se levantaron en armas para defender sus libertades pese a la oposición de los felpudos rojos, que preferían evitar el sitio con tal de mantener sus privilegios.

Un diorama del asedio de 1714 fue el principal reclamo del Barnaclick'14.
El diorama del asedio de 1714 fue el principal reclamo del Barnaclick’14 (FOTO: Jordi Borràs).

Este antropólogo reconvertido a escritor se documentó durante años. “La narrativa tiene un poder que no tienen otros géneros literarios. Los académicos de Historia hacen múltiples congresos pero no reúnen a demasiada gente. La narrativa es un arma divulgadora muy grande“, explicó Sánchez Piñol, quien subrayó la necesidad de documentarse bien y elegir los datos de más interés para la narración. “Por ejemplo, los estudiantes de Derecho y Filosofía fueron al frente comandados por su catedrático. Es verídico, sí, pero también es narrativo”.

Pese a la ingente cantidad de información recabada, el autor logra dosificarla adecuadamente y ayuda al lector a no perderse pese a la infinidad de personajes que aparecen, no sólo mediante la relación de nombres que hay al final sino a través de Zurivía, quien recuerda quién es cada personaje cuando aparece. Además, aúna información y acción a la perfección —algunos capítulos son realmente vibrantes, como la batalla final—, por lo que la lectura resulta ágil, amena y educativa.

Más allá del peso, el principal fallo que he encontrado ha sido el lenguaje y el vocabulario empleados, demasiado actuales. Quizá ha sido para no dificultar la lectura o porque no se sentía cómodo usándolo, pero hubiera estado bien que hiciera como Arturo Pérez Reverte con las novelas protagonizadas por el capitán Alatriste.

Éxito de ventas

Cuando la novela salió a la venta, se le tachó de oportunista políticamente hablando pues la publicó dos años antes del Tricentenario y cuando el debate soberanista empezaba a cobrar fuerza. En cualquier caso, fue el libro más vendido el pasado Sant Jordi y ya ha superado los 200.000 ejemplares vendidos. Además, se prepara la película y se ha traducido al coreano, al alemán, al ruso, al francés y, entre otros muchos, al inglés (saldrá a la venta en septiembre). “Un libro, por mucho que se venda, siempre tendrá una audiencia más reducida, y creo que Victus se adapta muy bien a la gran pantalla”, dijo hace unos días.

Sánchez Piñol no oculta su ideología pero asegura que empezó a buscar información hace años sobre el porqué de las manifestaciones el 11 de septiembre. Quedó maravillado. “Para la mayoría de la gente, Villarroel es una calle que baja. La gente no sabe su significado”, bromeó en referencia a este general castellano que acabó en Galicia en una celda que se inundaba con la subida de la marea. En cambio, cada año se homenajea a Rafael de Casanova, quien no sale muy favorecido en este libro.

Más ‘Victus’

Por cierto, hace unos días Sánchez Piñol dijo que ya tiene bastante avanzada la segunda parte de la novela. Los personajes del siglo XVIII son “fascinantes” y “son ellos mismos quienes me están haciendo el libro. Yo sólo lo transcribo porque el relato tiene tanta fuerza narrativa que ya sale hecho”, asegura el escritor, que aún no ha puesto fecha a la publicación de la segunda parte.

La novela hará hincapié en “la carambola histórica” —como la define— que cinco años después de la Guerra de Sucesión, llevó a 10.000 catalanes a alistarse en el ejército francés y luchar contra la España de Felipe V capitaneados por el duque de Berwick, responsable del asedio final a Barcelona. Sánchez Piñol explica que pidió ayuda al miquelet Pere Joan Barceló para reclutar tropas bajo la promesa de recuperar las libertades perdidas en 1714 si derrotaban a los españoles.

Escriba la segunda parte o no, hagan la película o no, espero que mañana paséis un feliz Sant Jordi, que paseéis bajo el sol, hojeéis libros y os impregnéis del olor a rosas.

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