Un hombre valiente

En primer lugar, mil gracias a todos los que leéis mi blog. Ya he superado las mil visitas y da gusto ver la cantidad de países que aparecen coloreados en el mapa mundi de las estadísticas. Muchas gracias a todos, de verdad, por vuestro tiempo, vuestras aportaciones, por vuestros mensajes de apoyo… Gracias. En agradecimiento, aquí tenéis la segunda entrega de Una mujer valiente que tanto os gustó a algunos.

A finales de septiembre descubrí muchas cosas de una tía de mi padre, Mercè París, gracias a mi tío Manel y a un señor que no conocía pero que luchó con ella contra el franquismo, Ventura Margó Vives. Pese a los años que han pasado, no resultó muy difícil localizarlo gracias a Pilar Nadal, tècnica de Derechos Civiles de la Paeria. Y tras dar con él, no pude hacer otra cosa que ir a visitarle a su casa con mi chico.

El número 6 de la avenida de Madrid tiene ascensor desde hace poco.
El número 6 de la avenida de Madrid tiene ascensor desde hace poco.

“Tenía muchas ganas de hacer cosas, pero se nos fue pronto”, nos dijo al poco de llegar. Además, no podían dejarle hacer demasiado porque las autoridades sabían quién era y que se había exiliado con los niños cuando empezaron los bombardeos en Lleida (sus hermanos, Lluís y mi abuelo Ramon, combatieron en el bando republicano en la batalla del Ebro). De hecho, al volver de la URSS (“enamorada” del país aunque crítica con algunos aspectos), le concedieron un piso de protección oficial, como a otros exiliados para tenerlos controlados.

Una de las pocas cosas que le encargaron fue hacerse cargo, junto a la catedrática Gloria Moreno Castillo, de una multicopista para imprimir panfletos. Sin embargo, las paredes de los pisos del número 6 de la avenida de Madrid (denominado bloque José Antonio) eran tan finos que los vecinos se enteraron enseguida y tuvieron que dejarlo.

Aún así, Mercè iba todas las mañanas a comprar el periódico a un quiosco cercano situado en el número 9 de la avenida de Catalunya para recibir consignas del partido y estar al día de lo que ocurría. El local, que también era una librería, era propiedad de Ventura. Ahora ya no existe y en el solar que ocupó, edificaron hace unos años un gran bloque de pisos con una hamburguesería en los bajos, donde, ironías de la vida, comimos Kike y yo el viernes.

Ventura abrió la librería cuando le despidieron de la empresa en la que trabajaba desde hacía 30 años. Normal si se tiene en cuenta que estaba organizando actividades comunistas en el seno de la empresa. Las cosas tampoco fueron fáciles en la librería, que sufrió dos ataques de la ultraderecha. “Elegí las vicisitudes”, nos dijo con resignación.

Sin embargo, vivió buenos momentos. La cara se le iluminó cuando nos habló de cómo enredaron al presidente del club deportivo Huracanes (afín al régimen) para montar un cineclub en el que proyectaron películas como El evangelio según Mateo, de Pier Paolo Pasolini, o El proceso, de Orson Welles. El presidente estaba hasta orgulloso de que su club fuera tan popular.

Paso por la cárcel

También pasó por la cárcel de Lleida y por la Modelo. La primera vez que lo detuvieron fue por haber redactado unas octavillas en el 68 y la segunda, por participar en una reunión clandestina en un convento de monjas de Sabadell en el 73. En el encuentro, participaron unas 120 personas (entre ellas, el comunista Antonio Gutiérrez, Guti) y en el que dio una charla un exjesuita.

El señor de la izquierda es Lluís París, uno de los hermanos de Mercè.
El señor de la izquierda es Lluís París, uno de los hermanos de Mercè.

Desde Sabadell trasladaron a 69 detenidos a la comisaría de Via Laietana. Los hombres fueron encerrados en dos celdas del sótano y las mujeres, en una tercera, y como no dejaban de chillar y gritar proclamas, los grises decidieron rociarlos con una manguera de agua de alta presión. “Acabaron ellas más mojadas. Gritaban más que nosotros”, recordó con admiración y una sonrisa en los labios.

También nos explicó lo afortunado que se sintió cuando le interrogó un policía joven bastante receptivo y que no usó la violencia. Menos suerte tuvo su compañero (les interrogaban de dos en dos), un ingeniero químico que acabó escupiendo sangre por culpa de las patadas que otro policía, un “bajito cabrón”, le asestó en la boca del estómago.

Fue uno de los fundadores del PSUC en Lleida, de Comisiones Obreras, de las Comissions Pageses (más tarde, Unió de Pagesos) y fue elegido concejal en las primera elecciones democráticas. Ventura sigue peleón y escribe en La Mañana (al menos hasta que cierre) sobre la actualidad, desde la beatificación multitudinaria de Tarragona hasta la evasión de impuestos de Messi. Y, sobre todo, sigue fiel a sus ideales y al lado de su mujer, a quien cuida desde que enfermó hace 16 años.

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7 comentarios en “Un hombre valiente

  1. Hola Marta. Soc Ventura Margó de Lleida i voldria sapiguer el teu correu pen enviar-te un dels meus últims treballs. Es tracta d’una petita biografia de la meva vida titulada “Una vida gens fàcil”
    Una abraçada.

    1. Hola Ventura. Me la pots enviar al diari on treballo: Plaça Universitat, 3. 7a planta. 08007 Barcelona. En Kike i jo t’estarem molt agraïts i ens farà molta il·lusió llegir-la. Moltes gràcies i una abraçada ben forta,

      Marta

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