World Press Photo 2013

El miércoles aproveché la hora de comer para acercarme al Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona (CCCB) y visitar exposición del World Press Photo el mismo día que abría sus puertas al público, aunque los ganadores se conocen desde hace meses y que en la web hay más imágenes de las que hay expuestas. Pese a ello y a los rumores de que había algunas fotografías retocadas, vale la pena visitarla.

Son las mejores imágenes publicadas en prensa durante 2012. La organización recibió la friolera de 103.481 imágenes de 5.666 fotógrafos de 124 nacionalidades. Así que hoy, os dejo con algunas de las imágenes que más me han impactado y una conclusión: el mundo es muy cruel (demasiadas guerras, demasiadas lágrimas, demasiados niños muertos) en el que hay personas maravillosas que muestran su amor incondicional por los demás pese a la adversidad.

Una de ellas es Mirella. Estuvo casada cuarenta años (toda una vida) con Luigi, a quien diagnosticaron alzhéimer a los 65 años. Mirella le cuidó durante seis años en su piso de Roma con cariño, resignación y tenacidad, como muestran las fotografías del italiano Fausto Podavini. Luigi falleció en mayo de 2011, cuando hacía meses que no reconocía a su mujer. En el mundo, hay 36 millones de personas con demencia (y otros tantos con otras enfermedades como el párkinson), una cifra que no deja de crecer con el aumento de la esperanza de vida. Y no todas tienen la suerte de tener a su lado a alguien como Mirella o mi suegra.

Fausto Podavini
Fausto Podavini

Otra de las imágenes que me encantó, no tanto por su estética sino por lo que fotografía el indio Altaf Qadri, es la de la escuela fundada por Rajesh Kumar Sharma. No pudo acabar su escolarización a causa de las dificultades económicas pero, con la ayuda de un compañero, ahora da clases a 45 niños bajo un puente de Nueva Delhi. Lo hace durante dos horas cada día, gracias a que su hermano le sustituye en la tienda donde trabaja. Sharma y su ayudante han convencido a los padres de estos críos para que no les obliguen a trabajar. Su objetivo es conseguir que los admitan en colegios públicos y ayudarlos a superar la pobreza.

Altaf Qadri
Altaf Qadri

Al principio del post os contaba que el mundo es cruel. Un claro ejemplo de ello es el de Somayeh (29) y su hija Rana (3), retratado por el iraní Ebrahim Noroozi. Somayeh fue lo suficientemente valiente para pedir el divorcio a su marido porque la maltrataba. Amir la avisó que si continuaba con el proceso, dejaría de tener el mismo rostro y cumplió su amenaza. Una noche de junio de 2011, mientras dormía con Rana, las roció con ácido hiriéndolas gravemente y dejando ciega a Somayeh. Su padre vendió sus tierras para poder pagar las operaciones y muchos vecinos las han ayudado pero ya nada volverá a ser igual y solo se sienten seguras en casa de su padre. La mayoría de gente las ve como monstruos pero el auténtico monstruo es Amir.

Ebrahim Noroozi
Ebrahim Noroozi

El conflicto entre Israel y Palestina parece no tener fin. Un bombardeo por aquí, una venganza por allá… Y al final, muertos y más muertos y familias destrozadas, con el corazón roto por la pérdida, un dolor emocional que puede llegar a doler físicamente. El catalán Bernat Armangué lo retrató hace justo un año en la morgue del hospital Al-Shifa tras un bombardeo israelí, en el que no solo murieron integrantes de Hamás sino también hombres, mujeres y niños que nada tenían que ver.

Bernat Armangué
Bernat Armangué

Otra de las guerras que parece no tener fin es la de Siria y, como suele pasar, los más perjudicados son los niños, como el de la fotografía del italoamericano Sebastiano Tomada. El pequeño llora desconsolado sin entender porqué tiene las manos manchadas y porqué le duelen, en uno de los pocos hospitales que todavía quedan en Alepo, pues el ejército de Bashar Al Asad los ataca para que los médicos no puedan curar a los rebeldes.

Sebastiano Tomada
Sebastiano Tomada

Me gustaría acabar el post con una imagen bonita, sin llantos ni corazones rotos, pero no me ha sido posible. Quizá haya más suerte el año que viene. Bueno, pensándolo mejor, os dejo una con lágrimas pero con un mensaje positivo: la vida sigue. Es posible volver a empezar, aunque no siempre es fácil. El australiano Daniel Berehulak acudió a la graduación de Mihaya Sato (15), quien lloró amargamente abrazada a unas amigas. Era el primer acto de graduación de su escuela un año después que el tsunami arrasara su pueblo, Minamisanriku, en la prefactura de Miyagi (Japón).

Daniel Berehulak
Daniel Berehulak
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Un comentario en “World Press Photo 2013

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