Las ciudades de los muertos

Mucha gente irá hoy viernes, Día de Todos los Santos, al cementerio a ver a sus muertos. Es una tradición que pierde adeptos pero que aún llena los camposantos de todo el país. A la mayoría de gente no le gustan pero dicen mucho de la sociedad y su historia. Además, en algunos hay auténticas obras de arte, tumbas curiosas y de celebridades a las que sus fans rinden tributo.

cementiriEl primero que visité como turista estaba en París, aunque no recuerdo el nombre. Era relativamente pequeño y creo que había que bajar por unas escaleras porque se encontraba ligeramente bajo el nivel de la calle, por eso creo que era el Montmarte (bendita Wikipedia). Se construyó en el agujero de una vieja mina en el siglo XIX (los que estaban dentro de la ciudad se habían cerrado por motivos sanitarios). En la misma época, se inauguraron los de Père Lachaise y Montparnasse, más conocidos por sus inquilinos.

La mayoría de lápidas y panteones de Monmarte se habían ennegrecido con el paso de los años pero había auténticas obras de arte, empezaba a anochecer, el camposanto estaba prácticamente vacío (no hay mucho turismo en enero). Y, de repente, un ruido. Brrrr…. Brrrr…… Casi salgo corriendo. Resultó ser un sms de mi tío deseándome un inspirador viaje. Era la primera vez que viajaba sola.

Cinco años después, y ya con mi chico, volví a París. En esta ocasión, visitamos el de Montparnasse. Tuve que llevarlo un poco a regañadientes, pero la visita le sorprendió gratamente porque descubrió que no todos los cementerios son altos muros llenos de nichos como en Barcelona e, imagino, buena parte de España, sino espacios abiertos, con bellas esculturas… y pudo visitar la tumba de su admirado Julio Cortázar, llena de notas y cigarrillos.

Monumento a los judíos asesinados
Monumento a los judíos asesinados

En Alemania no visité ningún cementerio pero el país está lleno de esculturas y monolitos en recuerdo de los muertos y la (no) restauración de algunos edificios también recuerda a las víctimas de la guerra. Desde el monumento a los judíos asesinados en Europa, con sus 2.711 losas de hormigón de hasta cinco metros de altura en Berlín, hasta las pequeñas lápidas conmemorativas en el campo de concentración de Dachau, el único que permaneció abierto durante los doce años que Hitlter estuvo en el poder.

En Estambul, visitamos el cementerio del Sultán Eyüp, conocido como el de Pierre Loti, por la cafetería que hay y que fue bautizada así por un escritor que solía acudir allí para inspirarse. Desde la zona histórica de la ciudad, hay que coger un barco o un autobús para remontar el Cuerno de Oro y después andar o coger el telehuevo, lo más recomendable pues el camposanto se encuentra en la cima de una colina y en verano hace un calor asfixiante. Eso sí, un poco más y me da un ataque de pánico: instantes antes de subir a la pequeña cabina, un operario estaba en el techo aporreandándola con una llave inglesa.

Cementerio del sultán Eyüp, en Estambul.
Cementerio del sultán Eyüp, en Istanbul.

Una vez superado el susto, llegamos arriba, desde donde se divisa todo el Cuerno de Oro con Topkapi y las mezquitas junto al Bósforo. El descenso es super agradable por sus caminos de adoquines entre gran cantidad de árboles y hay lápidas curiosas, bien porque son estelas en forma de pequeñas columnas redondas con inscripciones en árabe, bien porque indican que el inquilino vivió 600 años (fíjate en la segunda foto). Esto último se debe a la adopción, en 1925, del calendario gregoriano, una de las reformas introducidas por Mustafa Kemal Atatürk.

Cementerio del gueto de Praga.
Cementerio del gueto de Praga.

El último que he vistado es el de Viena. Ya os hablé de él en La Viena de Orson Welles. Árboles centenarios se alzan al borde de los caminos que atraviesan el camposanto y cuyo final no se ve de lo grande que es el lugar, con zonas reservadas para cristianos, judíos, musulmanes… y niños. Algunas tumbas están inclinadas y más bien negruzcas por el paso de los años, aunque no tanto como el abarrotado y tétrico cementerio judío del gueto de Praga, con 100.000 sepulturas y 12.000 lápidas.

Desde hace un tiempo me he propuesto visitar algunos de los cementerios de Barcelona, como el de Poblenou o el de Montjuïc. Si alguien se anima, ¡qué lo diga!

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2 comentarios en “Las ciudades de los muertos

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